
La Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) destina $3 millones (¢1.500 millones) anualmente para un fondo de ahorro de sus 1.700 empleados.
La transferencia corresponde al 10% del costo anual de la planilla de Recope, que ascendió a cerca de ¢15.500 millones en el 2007.
La Convención Colectiva de Trabajo de Recope obliga a la empresa estatal a trasladar esos recursos al Fondo de Ahorro, Préstamo, Vivienda, Recreación y Garantía de los Trabajadores.
Los empleados aportan el 5% de su salario al Fondo.
El Fondo de Ahorro se define como una organización sin fines de lucro subjetivo (procura el bienestar de los trabajadores) dedicada a administrar los recursos, los cuales destina a créditos de vivienda, personales y de recreación de los beneficiarios.
Según informaron representantes de la organización laboral a la Asamblea Legislativa, los recursos del Fondo se destinan a otorgar créditos de vivienda a los trabajadores, con tasas que oscilan entre el 9% y el 15% anual. Para compra o construcción de vivienda el interés es del 9% anual, mientras que para remodelación o mejoras es al 15%.
Las tasas de interés son fijas y los plazos para pagar los créditos van de los 10 años a los 20 años.
“Es muy importante que también ustedes sepan que el objetivo del Fondo es social. La mayoría de la cartera está colocada al 9%. El objetivo no es lucrar (...) Nuestro objetivo es social y no mercantilista, por eso las tasas de interés son tan bajas”, declaró Manuel Quesada, gerente del Fondo ante la Comisión de Asuntos Sociales.
Ángel Molina, auditor interno del Fondo, agregó que otorgan créditos personales con fiadores a intereses entre el 12% y 15% anual.
La obligación de Recope con el Fondo no termina con el traslado del 10% del monto de la planilla, sino que debe cubrir el 75% de los gastos administrativos de ese órgano. El Fondo tiene 53 empleados.
Pilar Flores, jefa de Recursos Humanos de Recope, dijo que en el 2007 se giraron al Fondo ¢275 millones para cubrir ese rubro.
La única fuente de ingresos de Recope es la comercialización de combustibles.
Al consultársele al presidente ejecutivo de Recope, José León Desanti, si no considera injusto que (el colectivo) los consumidores financien préstamos de vivienda con bajas tasas de interés a los empleados de Recope, dijo: “La pregunta tiene un sesgo por el hecho de que esta empresa le pertenece al Estado. Precisamente, nosotros partimos de las tarifas, de la venta, igual lo hace la Coca-Cola, igual lo hace La Nación. ¿De dónde coge los recursos La Nación ? De la venta de los periódicos y publicidad y, ¿quién lo paga? el colectivo (...) Yo le plantearía: ¿ Usted considera conveniente que el colectivo pague los beneficios sociales de La Nación ?”.
El Fondo laboral de Recope se creó en 1978 y desde ese momento se establecieron los aportes que deben hacer la Refinadora y los funcionarios.
A diciembre del 2007 el Fondo acumulaba activos por el orden de los $21,6 millones (¢12.000 millones). De este monto, ¢10.306 millones estaban colocados en préstamos y ¢691 millones invertidos en en títulos valores. Además, a esa fecha, el Fondo manejaba ¢425 millones en efectivo, ¢41 millones en cuentas por cobrar y ¢624 en bienes inmuebles, mobiliario y equipo. También figuraban ¢42,9 millones en el renglón denominado “otros”.
Esta información fue remitida por el sindicato de Recope a la Comisión Permanente de Asuntos Sociales de la Asamblea Legislativa en setiembre de este año. Ese órgano legislativo estudia un proyecto de ley para dotar de personería jurídica al Fondo.
Este tiene dos centros de recreación exclusivos para los empleados y sus familiares: uno en San Rafael, Alajuela, donde laboran nueve empleados, y otro en Manzanillo, Limón, donde trabajan cinco.
