Por César Muñoz Acebes
Washington, 26 feb (EFE).- El director gerente del FMI, Rodrigo Rato, se muestra escéptico respecto a la propuesta británica de que este organismo venda oro para cancelar la deuda de los países más pobres y destacó que no hay consenso político para hacerlo.
Rato dijo a EFE que la venta de esta reserva disminuiría los recursos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y restringiría "la capacidad de (hacer) lo que estamos haciendo".
"Para que los accionistas (los países miembros del Fondo) tomen esa decisión tienen que estar muy seguros de que esa reducción de nuestros activos tiene un efecto duradero muy importante y esa decisión no está tomada, ni muchísimo, ni muchísimo, ni muchísimo menos", explicó.
El Fondo prepara un informe sobre cómo podría realizarse una eventual venta de parte o la totalidad de las más de 3.000 toneladas de oro que atesora, la tercera reserva del mundo tras la de la Reserva Federal estadounidense y el Bundesbank alemán.
El estudio ha sido encargado por el G7, que agrupa a los siete países más ricos del mundo, y estará listo para su reunión de abril, previa a la asamblea de gobernadores del FMI y el Banco Mundial.
En el último encuentro, sus miembros (EEUU, Alemania, Francia, Japón, Reino Unido, Italia y Canadá) se comprometieron a lograr condonar "hasta el cien por cien" de la deuda de los países más pobres, pero el problema es cómo hacerlo.
El mayor impulsor de la idea de vender el oro del Fondo es el Reino Unido, mientras que Estados Unidos se muestra reticente y quiere que los organismos multilaterales, que son los principales acreedores de países como Honduras, Nicaragua, Bolivia y Haití, perdonen la deuda de manera unilateral.
Esta propuesta no ha caído bien entre la gerencia del Banco Mundial, por ejemplo, que ha señalado que reducirá sus recursos.
El mismo argumento fue usado por Rato para hablar de la venta de los lingotes.
Sin embargo, para Neil Watkins, coordinador de la organización no gubernamental Jubilee USA, ésa no es una razón válida porque el oro del FMI sólo está criando telarañas, dado que el organismo no lo usa para garantizar sus préstamos u otros fines.
"La resistencia es más burocrática que política", dijo a EFE Watkins.
Rato insistió en que aún existen muchos desacuerdos entre los 184 países miembros del FMI sobre el tema.
Según el director gerente del organismo, ni hay consenso sobre la necesidad de condonar la deuda, ni todos creen que haya que vender el oro, y tampoco está clara la estrategia para hacerlo.
El informe del Fondo establecerá un método para la posible venta de los lingotes que no haga caer el precio del oro en el mercado internacional, lo que perjudicaría a países productores como Suráfrica.
"Eso se puede hacer, requiere acuerdos políticos y consensos entre varios países, pero eso creemos que se puede hacer", dijo Rato.
Los bancos centrales europeos venden lingotes de forma regular para equilibrar sus activos, por lo que sería posible un acuerdo para reducir su participación en el mercado y crear espacio para la entrada del Fondo, según los expertos.
Un 20 por ciento de lo que adeudan los países más pobres a las organizaciones multilaterales se lo deben al Fondo. "En el conjunto de toda la operación, es una parte, sin duda, pero una parte limitada", señaló Rato.
No obstante, organizaciones como Jubilee USA quieren que el FMI financie la condonación de la deuda con todos los organismos mediante la venta de todo su oro en los próximos diez o veinte años.
La reserva del FMI es un vestigio del patrón oro, un régimen de convertibilidad del dólar que funcionó hasta 1971 y del cual este organismo de Naciones Unidas era el guardián.
En sus libros de cuentas, el valor de este tesoro es de 8.500 millones de dólares, pues está calculado a precios de 1971, pero en el mercado actual sería de 42.200 millones, según cálculos del propio organismo.
Por ello, algunos han propuesto que en lugar de vender los lingotes se ajuste su valor, como el FMI ya hizo en 1999 con 12,9 millones de onzas, lo que generaría recursos para condonar la deuda.
No obstante, Rato descartó de plano esa opción "porque debilita al Fondo". EFE
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