Queso tierno altamente contaminado, incluso con excremento humano o animal, se comercializa en el país, advirtió el Servicio Nacional de Salud Animal (Senasa), tras realizar varios decomisos.
Por lo menos cinco decomisos grandes se han presentado desde agosto del año pasado. El último fue el 29 de marzo y eran 552 kilos del producto.
Este alimento presenta grados de coliformes fecales que obligan a destruirlo, sentenció el Senasa.
Hasta el momento, los mayores operativos se realizan en la zona norte del país, una de las de mayor volumen lechero. Seguirán en zonas altas del Valle Central y en Santa Cruz de Turrialba.
Yayo Vicente, director del Senasa, enfatizó en que el consumo de este alimento contaminado puede causar trastornos a la población, especialmente diarreas.
El Senasa advierte que el consumidor debe tener muy clara la proveniencia del producto, pedir que esté empacado, refrigerado y que, ojalá, venga con una etiqueta en que diga quién lo fabricó, en qué fecha y su vencimiento.
Algunos. El problema se presenta con pequeñas queserías rurales que distribuyen en diferentes zonas e incluso se trasiega hacia el Valle Central, según el Senasa.
Vicente aclaró que en el país también hay industrias altamente especializadas y pequeñas queserías que cumplen con los requisitos sanitarios, por lo que su producto se puede consumir sin temor. Estas firmas tienen etiquetado, refrigeración y empaque y es fácil identificar su queso.
Vicente explicó: “Posiblemente estos pequeños productores no tienen mala intención y sus prácticas se deben a falta de dirección”. Esta capacitación debe ser aportada por el Estado.
En este caso, el Senasa puso en marcha capacitaciones junto con el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) antes de comenzar un fuerte plan de controles y decomisos.
El Senasa fue encargado de controlar y supervisar la producción y el comercio de productos de origen animal, como carnes y lácteos, cuando se creó mediante una ley de 1996. El Ministerio de Salud quedó desligado de esta responsabilidad.
Vicente llamó a los consumidores a exigir requisitos, porque es casi imposible supervisar diariamente a más de 2.000 queserías artesanales distribuidas en especial en las principales zonas lecheras.
En Costa Rica se pasteuriza la mitad de unos 2,2 millones de litros diarios de leche. El resto se procesa en las zonas rurales.
