Hace cuatro años, en plena crisis del café, la necesidad de buscar respuestas unió a los productores y técnicos en la península de Nicoya.
Agobiados por la caída en los ingresos y la desatención a sus cafetales, los productores le solicitaron a las autoridades del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) en la zona que analizarán posibles soluciones.
Miguel Escalante, jefe de la oficina del MAG en Nandayure y Hojancha, explicó que ya tenían proyectos exitosos de producción de guayaba y guinda en zonas más bajas a las del café.
Esos proyectos se habían coordinado con la Misión Técnica Agrícola de Taiwán.
Ante tales condiciones, se decidió pedir de nuevo la ayuda a los taiwaneses. Luego de varias investigaciones se decidieron por la naranja.
Los cafetales están a una altura superior a los 800 metros sobre el nivel del mar, por lo que su clima y suelos son propicios para esa fruta.
Se instaló un vivero con la ayuda taiwanesa con las primeras 4.000 plantas. Actualmente hay unos 10.000 árboles sembrados en los cafetales de los dos cantones de la península.
Los árboles están en sembradíos de unos 100 cafetaleros de la zona.
La comercialización está segura. pues la empresa costarricense Hortifruti firmó un contrato para adquirir dos millones anuales de naranjas.
Escalante explicó que una de las grandes ventajas de la región es que su época de mayor producción no coincide con la zona norte, donde está la mayor cantidad de área sembrada de esa fruta.
De marzo a julio, cuando ya la naranja de la zona norte pasó su pico de cosecha, es cuando la península aporta su producción.
Expectativa
En la zona de Los Santos, entre tanto, la eventual exportación de guineo producido en los cafetales, abre una gran expectativa en los productores.
Carlos Soto Rodríguez, jefe de la agencia de servicios agropecuarios del MAG, en Tarrazú y León Cortes, dijo que con sólo pensar en los 90.000 costarricenses que viven en Nueva Jersey, Estados Unidos el proyecto se vuelve rentable.
El guineo ya es un cultivo común en los cafetales de la zona, pero se usa únicamente como sombra. Por eso los racimos se pierden en las plantas.
La intención ahora es mejor agronómicamente su producción y exportarlos. Unos 15 miembros de la Asociación de Productores para la Diversificación Agrícola de San Isidro de León Cortés (Aprodia) son los primeros interesados en el proyecto.
Ya tiene un terreno para construir la planta de empaque.