
La Corporación Arrocera Nacional (Conarroz) presiona al Gobierno para que eleve el precio del saco de arroz de ¢10.183 a por lo menos ¢11.000.
La diferencia de ¢817 representa una variación del 8% que, de aprobarse, afectará a los consumidores dos o tres meses después, una vez vendidas las existencias que haya del grano en supermercados y la industria en general.
El presidente de Conarroz, Óscar Campos, explicó que los productores estarían satisfechos con dicha modificación pues se les reconocería la inflación acumulada de abril a la fecha.
Fue durante ese mes cuando el Gobierno modificó por última vez el precio del saco de 73,6 kilos.
El Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) aprobó entonces un alza del 14%, que significó para el productor ¢1.257 más por saco, al pasar de ¢8.926 a ¢10.183.
El arroz es el único producto con precio fijado por ley y para ello se utiliza un modelo de costos de producción que aplican mediante comparación Conarroz y el MEIC.
No obstante, los ajustes en el valor del grano se han convertido en una pugna permanente con el Gobierno, por la diferencia de cifras que presenta cada parte.
A estas diferencias se unen otras en torno al Tratado de Libre Comercio (TLC) entre EE. UU. y Centroamérica.
El 31 de octubre el ministro de Comercio Exterior, Manuel González, advirtió a los arroceros que el Gobierno está dispuesto a ayudar a todos los sectores agrícolas dentro de la agenda paralela al TLC, pero aclaró que "eso no puede ser una carta a Santa Claus".
Aludía así una agenda de 11 puntos en que los arroceros solicitaban una política de seguridad y soberanía alimentaria, la creación de una fórmula para el ajuste automático de precios al productor, a la industria y al consumidor y un fondo arrocero de estabilización.
Los ticos también recibirán el 2006 con dos solicitudes de alza pendientes de resolverse por la Aresep en enero: una en combustibles y otra en electricidad.
En detalle. Recope solicitó el 22 de diciembre un alza en los precios de la gasolina súper, la regular, el diésel y los combustibles de aviación.
La entidad pidió ¢31 más para el litro de gasolina súper y ¢30 para la regular (un 7,5% más en ambas), así como ¢12 para el diésel (4%).
Si la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) apoya la petición, la gasolina súper pasará de ¢422 a ¢453, la regular de ¢402 a ¢432 y el diésel de ¢303 a ¢315.
Aparte de esos incrementos, se espera que el litro de querosén aumente ¢18, el combustible de jet ¢15 y ¢46 el que se utiliza para las avionetas.
El 9 de diciembre la Aersep recibió del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) una petición de ¢1.000 más en las tarifas mensuales de electricidad.
De aprobarse, el alza sería del 14,5% respecto al precio actual.
Este sería el ajuste para el consumo promedio de los clientes del ICE, el cual es de 190 kilovatios/hora mensuales.
El costo de los 190 kw/h subiría de ¢6.550 a ¢7.500 en temporada alta (de enero a agosto) y de ¢5.435 a ¢6.230 (¢800 más) en temporada baja (de setiembre a diciembre).
El ICE también gestionó en marzo pasar de ¢1.650 a ¢2.050 el costo básico de la telefonía residencial fija, y de ¢2.000 a ¢2.400 la comercial; en celulares, de ¢3.000 a ¢3.400. La Aresep rechazó el incremento, pero no se descarta que el ICE lo gestione otra vez.