Además de café orgánico, los mercados internacionales podrán muy pronto saborear otras variedades de banano orgánico cultivadas en tierras de altura en el Valle Central, tras una alianza firmada entre las empresas Tierra Madre, subsidiaria de Café Britt, y Standard Fruit Company, subsidiaria de Dole Fresh Fruit International.
Mediante la alianza se aprovechan fincas certificadas internacionalmente para producción orgánica, que desde 1989 pequeños productores cultivan con plantaciones de café en convenios con la compañía Tierra Madre. Esta subsidiaria de café Britt obtiene, tras más de tres años de inspecciones y producción sin uso de ningún elemento agroquímico, la certificación internacional para vender el café con el sello de orgánico.
Las exportaciones del "grano de oro" se realizan a los mercados de Estados Unidos, Canadá y Japón, comentó Jorge Isaac Méndez, gerente de Café Britt.
Tras esta exitosa experiencia y luego de analizar la tradicional práctica en los cafetales del Valle Central de sembrar banano, plátano y guineo como sombra secundaria, Standard Fruit y Tierra Madre decidieron emprender de nuevo la experiencia. En tiempos pasados, además de esas frutas, los cafetales tenían árboles de poró y de guaba, como sombra primaria.
La idea, dijeron Méndez y Frans Wilemaker, gerente regional de recursos de Dole, es aprender pues esta vieja práctica de sembrar banano en las plantaciones de café se abandonó ante el ingreso de nuevas variedades del grano que no ocupaban la sombra.
El desarrollo de cafetales orgánicos por parte de Tierra Madre no se basa solo en el volumen de producción, sino que prioriza la calidad del grano. Por esto, se volvió a la siembra de una variedad denominada Borbón, muy usada en el Valle Central antes de la implantación del caturra y el catuaí.
Pese a lo anterior, en las alrededor de 100 hectáreas, propiedad de 40 productores, certificadas como cafetales orgánicos, el promedio de producción es de 30 fanegas, muy cercano al nacional.
La siembra del banano también requiere de una variedad adecuada a las condiciones de altura del Valle Central, diferente a las tradicionales que se siembran para exportación en las regiones tropicales bajas. Se trata de la llamada por los productores como Delicatessen.
Para el mercado
Standard y Tierra Madre se adecuan con este sistema de producción a las exigencias del mercado mundial pues los consumidores ahora buscan diferentes variedades, calidades y sabores. El banano de la zona de altura, por ejemplo, tiene un sabor más dulce que el de las regiones bajas tropicales porque tiene una mayor densidad de almidones que, al concentrarse en la maduración, produce más azúcares.
Pero aparte de complacer a los consumidores de los mercados (el banano se venderá en un inicio en Estados Unidos), donde se paga un sobreprecio de 25 por ciento a productos orgánicos, el otro gran objetivo es llevar un ingreso adicional a los productores.
Hasta el momento, la producción de banano orgánico está en una fase experimental en 10 de las 100 hectáreas certificadas internacionalmente para café. Pero las dos empresas esperan resultados de la nueva práctica en no más de un año.
La introducción de un promedio de 25 cepas de banano por hectárea no alterará en nada la densidad de siembra del café ni tampoco las prácticas agronómicas dentro de la plantación.
La Standard cosechará la fruta con una cuadrilla especial en cada finca, pero bajo la vigilancia y supervisión permanente de los productores dueños de la plantación.