Inundaciones, déficit de lluvias, vientos o frentes fríos dictan cada vez más las reglas de la producción bananera en el país.
Así, el fenómeno La Niña, presente en Costa Ria durante los últimos dos años, favoreció las condiciones climáticas para las fincas bananeras del Caribe.
Este fenómeno, que se suscita por un enfriamiento de las aguas en el Pacífico ecuatorial, impacta con un aumento de las precipitaciones en la faja costera del Pacífico y una merma en el Caribe. Su efecto es contrario al de El Niño.
Jorge Sauma, gerente general de la Corporación Bananera Nacional (Corbana), explicó que la menor precipitación crea mejores condiciones para la producción en algunas épocas del año.
Pero, a la vez, representa el peligro de una menor humedad. Esto ha llevado a por lo menos dos fincas a realizar ensayos de riego en el Caribe, una zona donde tradicionalmente no se ha ocupado.
De seguir una condición de menores precipitaciones en el verano, la irrigación se volvería necesaria y eso elevaría los costos de producción entre $2.000 y $3.000 adicionales por hectárea, calculó Corbana.
En otros casos se da lo contrario. A finales del 2008 e inicios del 2009 se presentaron inundaciones y dejaron pérdidas en las fincas.
En otras ocasiones fueron los frentes fríos de finales de año e inicios del otro lo que causaron problemas en el crecimiento de los racimos en las plantas.
Tal situación llevó a que el sector instalará un sistema moderno de estaciones meteorológicas en diferentes sectores del Caribe.
Sauma dijo que hay una gran cantidad de datos históricos y que ahora se contactó a especialistas del Centro de Investigaciones Geofísicas de la Universidad de Costa Rica para analizar los datos y encontrar tendencias en el comportamiento del clima.
De esa manera se espera orientar a los productores a enfrentar los cambios en el futuro.
