Naciones Unidas, 3 nov (EFE).- El presidente de Uganda, Yoweri Museveni, señaló hoy que los países africanos son "donantes" y no al revés como hace ver el mundo industrializado, y abogó por una modificación de las economías que dependen de las materias primas.
Así lo expuso en un discurso ante la Asamblea General de la ONU, en donde se debatió la relación entre los recursos naturales y la economía de los países en desarrollo.
El presidente ugandés señaló que "producir materias primas no es un error, pero en cambio sí que lo es depender de ellas y no darle un valor añadido".
Puso como ejemplo la producción de algodón, uno de los principales productos que exporta Uganda, y dijo que si pudieran manufacturarlo y convertirlo en tejido podrían añadirle valor, además de crear puestos de trabajo.
"Los países africanos, somos países donantes por ignorancia, ya que no sólo donamos las materias primas a precios bajos, sino que creamos puestos de trabajo en el exterior", indicó.
Añadió que además de "donar" dinero y empleos están facilitando el pago de impuestos, puesto que los empleados tienen que cumplir con sus contribuciones fiscales.
Una de las razones que enumeró de los bajos precios de las materias primas es que las nuevas tecnologías han reducido la demanda, como es el caso del cobre y de otros metales.
Otro factor es la amplia oferta y competencia que existe en otros productos, como por ejemplo el café.
A todo ello, según explicó, se le suma las políticas proteccionistas y de subsidios de EEUU, Japón y la Unión Europea.
"Productos como el café son las únicas ventanas abiertas que tenemos para exportar a los mercados de EEUU y la UE puesto que no lo producen", precisó.
Museveni señaló que la "diversificación" no es una solución, sino la "transformación de las economías" en donde se pueda dar un valor añadido a las materias primas y se venda directamente a los consumidores.
Anotó que el continente africano tiene una población de 800 millones de personas, lo que significa un gran potencial de mercado para los países occidentales.
"Alguien puede imaginar un mercado tan grande de 800 millones de personas que están esperando para comprar", puntualizó.
Indicó que el futuro de los países en vías de desarrollo es promover economías integradas, en donde la agricultura y la minería se complementen con la industria.
Por su parte, la subsecretaria general de la ONU, Louise Frechette, subrayó que entre 1980 y 2002 los precios de los productos agrícolas han caído un 47 por ciento en comparación con los de artículos manufacturados.
Lo mismo ha ocurrido con los precios de los metales y minerales, que descendieron un 35 por ciento en comparación con el valor de los productos que usan estas materias primas para su fabricación.
En este contexto, abogó por un mayor acceso de los países en desarrollo a los mercados de los países industrializados.
"Es lamentable ver cómo los granos de cacao pueden entrar casi sin aranceles en los mayores mercados de naciones desarrollados, mientras que las tarifas para los productos finales son de un 15 a un 30 por ciento", declaró. EFE
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