Quito, 25 ago (EFE).- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, concluyó hoy una breve pero fructífera visita a Ecuador en la que logró el aval de las autoridades locales para explotar petróleo en la Amazonía ecuatoriana a cambio de una inversión de 150 millones de dólares.
El mandatario brasileño, que permaneció en la capital ecuatoriana durante 23 horas, suscribió también varios convenios de cooperación con su homólogo ecuatoriano, Lucio Gutiérrez, en materia energética, de salud, vialidad y telecomunicaciones.
El Gobierno ecuatoriano autorizó a la estatal petrolera brasileña, Petrobras, a operar en el denominado "Bloque 31", situado en el Parque Nacional Yasuní, una reserva ecológica de la Amazonía declarada por la UNESCO Patrimonio de la Biosfera en 1989.
El Parque Yasuní, de 680.000 hectáreas, es una zona selvática de la Amazonía ecuatoriana en la que habita la tribu indígena huaorani, uno de cuyos clanes, los llamados "patas rojas" o tagaeris, se resisten al contacto con la civilización.
Pese a la oposición de los grupos ecologistas, la empresa petrolera brasileña prevé operar en unas 15 hectáreas de Yasuní, pero bajo estrictas normas que se definirán en las licencias ambientales respectivas.
Con dichas licencias, Petrobras podrá iniciar sus operaciones, que comenzarán con la construcción de una carretera de acceso al territorio Yasuní y hacia un muelle en el Río Napo, afluente del Amazonas.
Petrobras prestará además asesoría para modernizar la empresa estatal Petroecuador, que afronta graves problemas de inversión y gestión.
El ministro ecuatoriano de Energía, Eduardo López, insistió en la importancia de los acuerdos energéticos suscritos con Brasil al afirmar que permitirán fortalecer al sector estatal en la gestión de las industrias petrolera, de gas natural y de generación eléctrica.
El presidente brasileño también estudiará una petición de Gutiérrez para financiar la construcción de una carretera que una a Quito, enclavada en la cordillera andina, con la costera Guayaquil, las dos ciudades más pobladas de Ecuador.
Lula concretó con el mandatario ecuatoriano proyectos de asesoría para las compañías telefónicas ecuatorianas, así como convenios orientados a incrementar la cooperación bilateral en materia de salud pública.
Brasil apoyará el proceso de modernización de las empresas Andinatel y Pacifictel, que brindan el servicio de telefonía fija en Ecuador.
El presidente ecuatoriano destacó también el acuerdo para "poner en marcha una iniciativa que promueva las exportaciones ecuatorianas hacia Brasil, e identificar oportunidades dentro del programa de sustitución competitiva de importaciones".
De hecho, durante el año pasado el comercio bilateral alcanzó los 386 millones de dólares, pero con un abultado déficit para Ecuador, que tan sólo vendió a Brasil por valor de 19,4 millones.
Para Gutiérrez, en Sudamérica se debe crear un "espacio común", impulsando las infraestructuras regionales como un "factor para la integración económica y el desarrollo y defensa de los sistemas democráticos" de la región.
Anunció, además, que Ecuador y Brasil estudiarán mecanismos de financiación para ejecutar el sistema de integración vial conocido como "Eje del Amazonas", cuya perspectiva es abrir la región al mercado Asia-Pacífico y servir como corredor de transferencia hacia la cuenca amazónica y atlántica.
Gutiérrez renovó su intención de contribuir al fortalecimiento de la integración entre el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), y la Comunidad Andina (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela).
Con Lula "coincidimos en la importancia de concretar, lo más pronto posible, una Cumbre de ambos bloques con miras a la suscripción de un acuerdo estratégico para establecer una convergencia en el ámbito político, económico, cultural y social", puntualizó el presidente de Ecuador.
Lula Da Silva también se comprometió a apoyar a países de menor desarrollo comparativo en Sudamérica, como Ecuador, con el fin de "acortar las distancias" entre las naciones de la región y avanzar en el ideal de convertir a América del Sur en una sola nación. EFE
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