Montevideo, 4 oct (EFE).- La falta de acuerdo entre trabajadores uruguayos participantes en la construcción de la papelera finlandesa Botnia preocupa a esta compañía y al Gobierno por temor a perder la mayor inversión en la historia del país.
Los trabajadores uruguayos llevan dos semanas en paro en demanda de una equiparación salarial con los contratados extranjeros, bajo el principio de "a igual función, igual salario".
El sindicato que agrupa a los trabajadores uruguayos denunció que éstos perciben menores salarios en comparación a sus pares polacos que están llegando a Uruguay para participar en la construcción de la papelera, lo que consideran discriminatorio.
Durante toda la jornada de hoy los representantes sindicales estuvieron en el Ministerio de Trabajo, donde se media en búsqueda de una solución, pero no se han logrado encontrar caminos de entendimiento.
En una rueda de prensa, el representante uruguayo de Botnia, Carlos Faroppa, dijo que desde Finlandia se calcula que el conflicto debería solucionarse en una semana para poder continuar con el cronograma de obras establecido por la compañía.
"Tenemos que prender una luz de alarma, porque ahora hay una luz amarilla, por lo que es difícil de entender desde otro lado del mundo, lo que está sucediendo", añadió.
La construcción de la planta de celulosa en la costa del río Uruguay, que hace de frontera natural con Argentina, provocó un serio conflicto con el vecino país por temor a la contaminación que pueda ocasionar la instalación de la papelera.
La compañía española Ence también se disponía a construir una papelera en el margen del río, pero el conflicto con Argentina llevó a la empresa a suspender sus planes hasta que se aclare el panorama.
Las obras de construcción de la papelera finlandesa llevan dos semanas paralizadas, lo que fue calificado de "preocupante" por el ministro de Vivienda, Mariano Arana.
La inversión conjunta de Botnia y Ence alcanza los 1.800 millones de dólares, la mayor jamás recibida por Uruguay en su historia, de ahí que el conflicto tanto con Argentina, como ahora con los trabajadores uruguayos de Botnia pone en riesgo esas inversiones.
"Hay que hacer un llamado de reflexión y de responsabilidad muy grande para buscar que una de las alternativas más importantes para el crecimiento económico, como es la generación de empleos que ha dinamizado tanto al departamento de Río Negro y a la ciudad de Fray Bentos, pueda continuar", subrayó Arana.
Los presidentes del sindicato obrero, Pedro Porley, y de la Cámara de la Construcción, Ignacio Otegui, admitieron ante la prensa que las negociaciones son y siguen siendo complicadas.
Hay reclamos que pueden negociarse, pero otros parecen no serlo, insistieron los representantes de todas las partes.
La prensa uruguaya ha informado de que la empresa finlandesa podría llegar a contratar a unos 1.000 trabajadores de Polonia o de otro país de Europa del Este, para cumplir labores en la planta uruguaya, lo que ha endurecido más el conflicto.
El acuerdo laboral firmado por el Sindicato de Trabajadores y la empresa al comienzo de la construcción, que está vigente, ha tenido desviaciones e incumplimientos según las dos partes que se acusan de quien lo ha violado primero. EFE
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