Bogotá, 24 jul (EFE).- Paramilitares, que participan en el proceso de desmovilización de las Autofedensas Unidas de Colombia (AUC), promovido por el Gobierno, buscan lavar sus capitales apoderándose de un juego de azar conocido en el país como "chance".
Una investigación de Alianza de Medios, que reúne a los 19 principales diarios y revistas colombianas, estableció hoy que "sectores oscuros" quieren apoderarse del juego.
Las concesiones del juego, que otorga el Estado, movilizan anualmente 1,3 billones de pesos, unos 540 millones de dólares.
"La tesis se fortalece porque dichos sectores paramilitares necesitan desmontar sus negocios de la guerra y del narcotráfico y nada mejor que el 'chance' (...) para limpiar sus capitales", señala la investigación.
Este se juega con los números ganadores de las loterías estatales y su premio depende del valor que se apueste.
"A este apetitoso sector le salió un nuevo y oscuro pretendiente y en todo el país se habla en voz baja de su brutal estilo de cortejo: a la brava y asesinando competidores que no se doblegan a su control", señala Alianza de Medios.
Empresarios del sector, cuyos nombres se omiten, señalaron que hay "sectores oscuros" que buscan apoderarse de dicho juego de azar.
Para el gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria, tras ese objetivo hay "grupos armados ilegales".
En los últimos cuatro años han sido asesinadas por lo menos ocho personas vinculadas a dicho juego de apuestas, y según la Alianza, todo apunta a acciones de los paramilitares.
"Tiene lógica: están en pleno proceso de paz y necesitan desmontar su negocio de guerra y narcotráfico. Y qué mejor que metérsele al chance, un sector muy lucrativo, que maneja caudales de dinero en efectivo", señala.
Anota que esa es una actividad que "tiene muchos problemas de control institucional y una competencia aguerrida entre empresarios, que no siempre es leal".
Gaviria señaló que "hay indicios preocupantes sobre la infiltración de grupos armados en el 'chance'" y dijo que esa situación "debe generar una alerta en los gobiernos nacional y departamentales, puesto que esta injerencia puede haberse fortalecido e incrementado".
Según los medios, la situación de ese juego de azar es "el escenario perfecto para que los paramilitares intenten imponer su orden".
Mencionan casos de infiltración de delincuentes en altas esferas del Estado, la más reciente, en la Corte Constitucional, de donde hurtaron un documento reservado con un proyecto de fallo, que resolvía un recurso de amparo en un pleito entre empresarios del "chance".
"El botín es tentador" por el dinero que mueve y porque muchas de las 71 concesiones vencen en 2006 y se vislumbra entonces una oportunidad para entrar al negocio, según la investigación.
En Medellín, una de las ciudades en donde está más arraigado el "chance", han circulado recientemente panfletos con denuncias de presiones y graves anomalías.
Las presiones datan de diciembre de 2004, poco después del asesinato de Ramón Alonso Restrepo, presidente de Le Apuesto S.A., una de las empresas que obtuvieron una concesión del juego.
"El mensaje es directo: la llamada 'oficina de Envigado' -una organización criminal conformada por reductos del cartel de las drogas Medellín- presiona a empresarios del sector para que se 'asocien' a ellos", advierte la publicación.
"Se unió lo más 'selecto' de las mafias (narcotraficantes y paramilitares) de Medellín y de Cali, y tienen planeado lavar plata a través del chance".
La "oficina de Envigado" es dirigida, según los medios, por Diego Murillo, alias "Don Berna"; Daniel Mejía Angel, alias "Daniel"; Fabio Jaramillo, alias "comandante Orión", y "el señor UZ', jefes de las AUC, una organización paramilitar en proceso de desmovilización.
"Don Berna" está reclamado en extradición por autoridades judiciales de Estados Unidos bajo cargos de narcotráfico. EFE
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