El dólar se depreció poco durante el 2009. Así, el precio de referencia de compra terminó el año en ¢558,67, un 1,6% por encima del precio del último día del 2008.
El precio de referencia de venta culminó en ¢571,81; es decir, una depreciación del 2% en el mismo periodo.
El precio promedio del mercado mayorista terminó el año en ¢561,82; con una depreciación de 1,5% en el mismo periodo.
Los precios del dólar culminaron el año más cerca del centro de la banda cambiaria que de sus extremos.
El techo de la banda terminó el año en ¢611,05. Ese techo es el precio al cual el Banco Central vende todos los dólares que se demanden en el mercado mayorista.
Por lo tanto, actualmente, el precio del dólar en el mercado mayorista tiene espacio para subir cerca de ¢49.
El piso de la banda se mantuvo durante todo el año en ¢500, lo que genera un margen para que el dólar pueda bajar hasta en ¢62.
Más variable. El hecho de que el Banco Central no venda ni compre actualmente divisas implica que la oferta y la demanda de divisas en el mercado mayorista tienen más influencia en el precio del dólar.
Esa es una de las razones por las cuales el tipo de cambio fue más variable en el 2009, pues ahora se reflejan en el precio los excesos o faltantes de divisas en ese mercado.
En el mercado mayorista participan actualmente entidades financieras, empresas y personas que se compran y venden divisas por medio de Internet.
El monto mínimo de negociación es de $1.000.
Para el presidente del Banco Central, Francisco de Paula Gutiérrez, es difícil decir un precio de equilibrio del dólar; no obstante, señaló que los estudios de la entidad indican que el precio de la divisa podría estar entrando en una “banda de equilibrio”.
No obstante, dicha banda podría cambiar conforme varían las condiciones económicas.
Hacia el futuro. Para el próximo año el Banco Central planea continuar con la flexibilidad en el precio del dólar con el objetivo de seguir adelante con la aplicación del sistema de metas de inflación.
En este sistema, la Autoridad define una meta de inflación, y toda la política, incluso la cambiaria, se sujeta a esa meta.
Gutiérrez ha enfatizado que, para seguir con el proceso de flexibilización cambiaria, uno de los temas más importantes que faltan son las coberturas cambiarias.
Estos son instrumentos que ofrecen las entidades financieras para que las personas se protejan de los vaivenes del dólar.
Un ejemplo es el contrato a plazo, que, según el reglamento sobre coberturas, “es un acuerdo entre dos partes, en el cual una parte, el comprador, acuerda comprar a la otra parte, el vendedor, una cantidad de divisas en una fecha”.
Los contratos son útiles para empresas importadoras; por ejemplo, que necesitan seguridad sobre el tipo de cambio que afrontarán en un momento futuro, o personas que tienen préstamos o inversiones en la divisa.
El reglamento que norma la actividad rige desde el 13 de junio del 2008; sin embargo, solamente ahora comienza el interés por este tipo de figuras.
Gutiérrez comentó que no es una condición necesaria para avanzar en la flexibilización del mercado cambiario, pero “sí es algo que a mí me gustaría ver desarrollándose”.
“Mientras el tipo de cambio estaba pegado al techo o al piso, nunca se iban a desarrollar las coberturas; ahora, cuando está empezando a moverse y se mueve un 1% para arriba un día y un 1% para abajo otro día, ya empieza a ver espacios para eso”, comentó finalmente el Presidente del Banco Central.