Nueva York, 5 ago (EFE).- El precio del crudo registró hoy en Nueva York un ascenso de 1,58 dólares y cerró en 44,41 dólares, un nuevo récord de este contrato en los 21 años que se lleva negociando en el New York Mercantile Exchange (NYMEX).
Minutos antes del cierre el contrato con vencimiento en septiembre del Petróleo Intermedio de Texas, que es actualmente el más negociado y por tanto el de referencia, llegó a cotizar a 44,50 dólares por barril, nivel que se establece como el más alto de la historia y el máximo a batir.
Detrás de esta fuerte revalorización se encuentran los renovados temores sobre el futuro de la petrolera rusa Yukos, a la que el Gobierno de su país sigue cerrando puertas a una salida viable, y las dudas sobre cómo la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) está afrontando esta situación.
Ello hizo que subieran los precios de todos los combustibles tanto en Nueva York como en Londres, donde el barril de crudo Brent, cerró hoy a 41,30 dólares, frente a los 40,99 dólares de la sesión anterior.
En el mercado de Nueva York se produjo una subida del combustible para calefacción de 3,8 centavos hasta los 1,194 dólares el galón (3,78 litros), y la gasolina cuatro centavos hasta los 1,247 dólares el galón.
El principal detonante de esta subida ha sido la decisión del Gobierno ruso de revocar la decisión que adoptó ayer, cuando anunció que Yukos podría desbloquear algunas cuentas embargadas para continuar con el suministro de crudo y poder pagar los salarios.
Tras el respiro que supuso esa noticia, el ministerio de Justicia revocó la orden hoy, lo que devolvió el pesimismo a los mercados ante la constancia de que Yukos -responsable del 2 por ciento del suministro mundial- puede verse abocado al cierre.
La crisis financiera de Yukos no es la única cuestión que atemoriza a los analistas, ya que también ven con preocupación los ataques a instalaciones petrolíferas de Arabia Saudí e Irak, y la crisis política de países productores como Venezuela y Nigeria.
De hecho, las instalaciones petrolíferas iraquíes de Kirkuk que fueron atacadas hace unos días tardarán al menos un año en estar reparadas, según reconocía hoy a un periódico europeo el ministro de Petróleo Thamir Ghadhban.
Hasta ahora, según comentaba el político iraquí, los ataques han limitado la distribución de crudo del país en cerca de un 20 por ciento.
Además, los expertos desconfían de la capacidad de la OPEP para afrontar esta situación con un aumento de la producción, lo que serviría para rebajar los precios.
De nada sirvió el anuncio formulado ayer por el presidente de la organización, el indonesio Purnomo Yusigiantoro, que aseguró que el cartel todavía posee un margen para aumentar la exportación de crudo.
Anunció además que en agosto la producción aumentará hasta cerca de 30 millones de barriles diarios, un millón más que en julio.
La OPEP, que exporta un 40 por ciento del petróleo en el mundo pero que cuenta con más de un 80 por ciento de las futuras reservas de crudo, reconoció que dispone en estos momentos de una capacidad ociosa de petróleo de entre 1 y 1,5 millones de barriles diarios, "lo que permite un incremento inmediato de la producción".
Pero sólo un día antes, en unas declaraciones que tuvieron una repercusión mundial, Yusigiantoro dijo que los países productores apenas tenían capacidad para frenar el aumento de precios con una mayor extracción de crudo, lo que elevó los precios hasta máximos históricos.
Los temores a posibles interrupciones en la producción cobran mayor importancia en un contexto como el actual, donde algunas economías de alto crecimiento, como China o la India, están consumiendo grandes cantidades de petróleo.
Según apuntan varios análisis, se calcula que sólo el próximo año la demanda de China crecerá en medio millón de barriles diarios, lo que supone un 14,5 por ciento. EFE
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