
El jueves pasado el precio del barril de petróleo crudo en el mercado internacional superó, por primera vez, los $80.
En este contexto, la pregunta que nos hacemos muchos es la siguiente: ¿qué medidas podemos tomar individualmente para minimizar el golpe que le propinan las altas cotizaciones de los productos derivados del petróleo a nuestros bolsillos y a la economía del país en general?
La respuesta a esta interrogante es que, en efecto, hay mucho que se puede hacer para reducir el consumo de combustibles. A continuación, señalo varias acciones promovidas por gobiernos nacionales y locales en otros países. Muchas de ellas no significan sacrificio alguno para los conductores.
• Planificar la frecuencia y el modo de uso de los vehículos combinando, por ejemplo, los viajes a supermercados, cajeros automáticos y otros negocios y escogiendo las rutas y los horarios más eficientes.
• Evitar las largas filas en los autoservicios de bancos y negocios de comida rápida.
• Hacer un mayor uso de medios electrónicos, como el teléfono e Internet, para realizar transacciones bancarias, pagos, e intercambiar documentos.
• Usar con mayor frecuencia los medios de transporte público, o compartir los vehículos para ir al trabajo, reuniones o eventos especiales.
• Mantener los vehículos en buen estado (llantas, motor), lo cual cuesta dinero, pero se compensa por el ahorro en combustible.
• Aprovechar la posibilidad que ofrecen algunas empresas de trabajar desde la casa.
• Para aquellos que están a punto de adquirir un vehículo: elegir uno que sea eficiente en el uso de los combustibles (solo esto puede significar un ahorro de varios millones de colones).
A esta lista se pueden agregar muchísimas otras medidas que podríamos impulsar aquí en Costa Rica para alivianar la carga que representa el alto precio de los combustibles para los consumidores y para la economía.