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Washington, 23 oct (EFE).- Los 5.800 millones de dólares de pérdidas de Ford en el tercer trimestre obligarán a la compañía a acelerar su plan de reestructuración y pueden aumentar la presión para que venda parte de Ford Credit, su brazo financiero.
En lo que va de año, Ford acumula 7.200 millones de dólares en pérdidas y la compañía ha advertido de que la situación no mejorará en el último trimestre del año ante la debilidad del mercado en Estados Unidos.
El nuevo presidente del Grupo Ford, Alan Mulally, a quien Bill Ford -bisnieto del fundador de la empresa- nombró como su sustituto a principios de septiembre, calificó hoy los resultados financieros como "claramente inaceptables".
Mulally, quien participó en la reestructuración del fabricante aeronáutico Boeing para enfrentar la competencia de Airbus, anticipó que estos resultados harán que se redoblen los esfuerzos para reflotar la empresa, especialmente en Estados Unidos.
En el mercado norteamericano, la subida de los precios de la gasolina ha desplazado la demanda de los grandes SUV a coches con consumo más moderado lo que está dañando los resultados de los tres fabricantes estadounidenses, General Motors, Ford y Chrysler.
"Estamos comprometidos a enfrentarnos de forma decisiva con la realidad fundamental de que la demanda de los clientes está desplazándose a vehículos más pequeños y eficientes", dijo Mulally en un comunicado.
Antes de la llegada de Mulally, Ford ya había puesto en marcha una profunda reestructuración de sus operaciones en EEUU, denominada: "El camino hacia adelante", que implica la eliminación de 44.000 empleos y el cierre de 16 fábricas en Norteamérica.
De los 5.800 millones de dólares de pérdidas, 3.061 millones correspondieron a los costes de esa reestructuración (861 millones para bajas incentivadas y 2.200 millones de pérdida de activos en Norteamérica) y otros 1.600 millones para cubrir la pérdida de valor de las marcas británicas Jaguar y Land Rover.
Pero los recortes de empleo y producción le permitirán ahorrar más de 5.000 millones de dólares para finales del 2008.
Mientras se materializan los frutos de los recortes y de la reestructuración, la compañía va a tener que seguir gastando en los próximos meses miles de millones de dólares para el desarrollo y lanzamiento de nuevos vehículos que le permitan atraer los conductores que ahora prefieren las marcas asiáticas.
En una señal paradójica de la opuesta fortuna de los fabricantes estadounidense frente a la de sus competidores asiáticos, Honda anunció hoy que modificará su estructura de producción para aumentar a 60.000 vehículos al año el montaje del Civic, dotado con un motor de cuatro cilindros, ante el aumento de la demanda.
General Motors tiene los mismos problemas que Ford. La bajada de las ventas de grandes vehículos, especialmente los rentables SUV, han dañado sus finanzas desde el año pasado.
Para salir de los números rojos, GM está reestructurando sus operaciones en Estados Unidos lo que significa la eliminación de decenas de miles de puestos de trabajo y el cierre de factorías.
Desde principios de año, General Motors ha vendido su participación en Subaru, Suzuki e Isuzu y ha anunciado la venta del 51 por ciento de GMAC, la subsidiaria que proporciona préstamos e hipotecas, por 14.000 millones de dólares.
De momento, Ford se encuentra en mejor forma financiera.
A finales de septiembre contaba en efectivo con 23.600 millones de dólares pero Ford puede decidir, como lo hizo General Motors, que tiene sentido vender todo o parte de Ford Credit, el brazo financiero de la empresa, primero para obtener más liquidez y segundo para no dañar una operación que es rentable.
Aun así, Don Leclair, director financiero de Ford, descartó hoy la venta de una participación en Ford Credit aunque señaló que una de las principales prioridades de la empresa es mantener una sustancial liquidez para hacer frente a lo que pueda pasar en el futuro.
Los resultados del tercer trimestre también puede que aceleren la venta de Jaguar, la marca británica que no ha reportado beneficios a Ford desde su adquisición.
Mulally reconoció en una conferencia de prensa telefónica que está revisando la situación de Jaguar y Land Rover pero no indicó lo que puede pasar con las dos marcas a corto plazo. EFE
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