Ginebra, 1 ago (EFE).- Ciento cuarenta y siete países, ricos y pobres, alcanzaron hoy en Ginebra un acuerdo que salva la ronda de Doha y marca las pautas generales que deberá seguir la liberalización del comercio mundial en los próximos años.
El acuerdo, concluido tras varios días de arduas y a veces tensas negociaciones entre los miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC), compromete por primera vez a la Unión Europea a eliminar sus subvenciones a las exportaciones agrícolas e impone paralelamente estrictas limitaciones a los créditos a la exportación de Estados Unidos.
En una clara concesión a este último país, el documento permite a Washington reclasificar sus multimillonarias ayudas internas no ligadas a programas de recorte de producción, aunque, por presión de los países pobres, fija limitaciones y establece que los criterios habrán de negociarse en una fase posterior.
Asimismo se permite a países desarrollados y en desarrollo designar un número determinado de productos "sensibles" que ambos grupos podrán seguir protegiendo con aranceles más elevados que la media.
Muchos temas se dejan para más adelante, como la negociación de las fórmulas concretas para lograr la mayor apertura posible de los mercados agrícolas, uno de los objetivos centrales de la ronda lanzada en Doha en noviembre de 2001.
Una novedad es el lanzamiento de negociaciones sobre facilitación del comercio o agilización de trámites aduaneros, a la que se habían resistido muchos países en desarrollo de Africa y Asia.
Los negociadores, muchos de ellos ministros, no consiguieron, sin embargo, superar las divergencias en el acceso a mercados para los productos industriales, sector en el que los países en desarrollo han resistido hasta ahora las presiones de los desarrollados para que acepten drásticos recortes o incluso eliminación de aranceles.
Uno de los artífices del acuerdo, el canciller brasileño, Celso Amorim, destacó hoy el papel desempeñado por el G-20, capitaneado por su país y la India, que mantuvo diversas reuniones a puerta cerrada con Estados Unidos y la Unión Europea para equilibrar la versión final del acuerdo marco en beneficio del mundo en desarrollo. EFE
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