
San José pronto contará con un nuevo local dirigido a los más pequeños del hogar y a aquellos padres de familia interesados en un proceso de crianza positivo. Se trata de “Detinmarin”, una iniciativa que reúne las marcas de ocho emprendedoras en un solo espacio físico.
“Detinmarin” será el nuevo local que habitará al conocido edificio Jiménez, en Barrio Otoya. Además de ofrecer los productos de diferentes marcas diseñadas para menores de edad, también se convertirá en un área de aprendizaje para sus formadores.
Ángela Herrera, quien es parte del nuevo local y propietaria del emprendimiento Niño de la Selva, comentó que ya tienen listo el alquiler del local pero ante la situación que atraviesa el país así como la necesidad de concluir los trámites de algunos de los permisos necesarios para el funcionamiento, prevén la inauguración del establecimiento para el mes de junio.
Una vez en funcionamiento, las emprendedoras ofrecerán espacios a otras marcas para comercializar sus productos, así como talleres para los padres de familia en diversos temas relacionados a parentalidad respetuosa y responsable.
“Detinmarin” iniciará con siete marcas:
1. Tweet Tweet Baby, un negocio que se dedica al diseño y confección de muñequería y juguetería artesanal en tela, con materiales hipoalergénicos y eco amigables.
2. Deerbaby, que ofrece soluciones textiles que permitan el libre movimiento, libertad para jugar, explorar y aprender para la primera infancia.
3. Nomellamo, dedicada al diseño y confección artesanal de artículos especializados para niños, que buscan educar y entablar una conexión emocional con el cliente a través del diseño y la historia detrás de cada uno de sus personajes.
4. Yoyo Woods Toys, que brinda opciones de juego y aprendizaje conscientes con el ambiente así como asesorías e investigación en cómo el diseño de los espacios influyen en el desarrollo humano, el aprendizaje y la vivencia de la cotidianidad.
5. I-Art Juguetería, una marca que diseña y fabrica juguetes únicos que fomentan la creatividad, el desarrollo de destrezas y el juego libre; la especialidad son los armables de madera.
6. Peques Libres, una plataforma que busca brindar las herramientas -creación de juegos, muebles, cursos, entre otras- apropiadas para el desarrollo de la confianza en las capacidades de la niñez y adolescencia, y así eliminar el adultocentrismo.
7. Niño de la Selva, un emprendimiento local que ofrece juguetes y mobiliario de madera para la primera infancia y una membresía mensual de alquiler de libros para bebés, niños, niñas y adolescentes.
“Queríamos que vieran que aquí hay creadoras de materiales para la primera infancia. Ahí estuvimos varias cuentas trabajando y fue nuestra primera interacción. En marzo decidimos hacer un pop-up sale presencial, ese día nos dimos cuenta que habían varios locales disponibles. Pensamos sobre la idea en conjunto, porque individualmente es muy difícil y el local que elegimos fue amor a primera vista”, comentó Herrera.

Historias de emprendimiento
Detrás del nuevo local hay ocho mujeres con diversas historias que las llevó a un mismo camino: emprender. Gracias a las redes sociales, a inicios de este año comenzaron a trabajar en conjunto en una campaña para que los centros educativos del país adquirieran herramientas para los estudiantes a nivel local.
Ariana Alvarado, la creadora de Tweet Tweet Baby, contó que su emprendimiento nació en el “periodo más creativo” de su vida, con el nacimiento de sus hijos.
“Crecí rodeada de máquinas de coser, entre telas, hilos y botones en el taller de alta costura de mi abuela. Con el nacimiento de mis cuatro hijos, me sentí inspirada a coser de nuevo y a crear sus propios juguetes, ropa de cuna, cama, entre otros artículos que sabía que no encontraría en el mercado, ya sea porque no eran materiales hipoalergénicos o por alguna u otra razón no me gustaban”, contó Alvarado.
La emprendedora detrás de Tweet Tweet Baby aseguró que cree firmemente en que trabajar en colaboración tiene mayor impacto y alcance. “Pienso que lejos de competir la una con la otra, podemos potenciarlos y crecer mucho más como personas y por ende nuestros emprendimientos”, dijo sobre “Detinmarin”.
Por su parte, DeerBaby nació como parte de la necesidad de María Méndez de confeccionar prendas útiles para su hijo y para su maternidad ante la dificultad de conseguirlas en comercios tradicionales. El emprendimiento inició cuando Méndez residía en Canadá y una vez que regresó a Costa Rica comenzó a vender sus productos a través de Instagram y Facebook.
“Ver las ganas que tenemos de vernos crecer, apoyarnos y llevar productos a chicos y chicas me llena de ilusión, es un sueño convirtiéndose en realidad”, comentó Méndez.

A Lina Rodríguez, de Nomellamo, también se le desborda la alegría al pensar en el recorrido que apenas inician con la tienda. Con una historia mágica de emprendimiento, que inició con su primera confección, Rodríguez crea a “monstruos” que buscan hogar entre los más pequeños.
“Mi ‘Nomellamo’ se convirtió en mi compañero inseparable, mi mascota y confidente. Ahora somos un taller de monstruos y experimentos, encabezados por ese primer pequeño aventurero. Con su ayuda y su guía fuimos trayendo más Nomellamos, cada uno llega ansioso de conocer este mundo y sus inquilinos”, cuenta la historia de su emprendimiento.
Al grupo de “Detinmarin” también se unió la arquitecta Pamela Monge, que desde su visión profesional prestó atención en la niñez y la educación a través de Yoyo Wood Toys.
“Ese fue mi mayor impulso para poner en funcionamiento Yoyo y poco a poco ir creciendo en productos y servicios que involucren de una manera integral el espacio, el diseño, la educación y la niñez”, dijo Monge.
En I-Art Juguetería, por su parte, se unieron la pasión y los sueños de Kathy Fernández y Carolina Portilla. Fernández inició con el diseño de juguetes y libros pop up como parte de sus tesis universitaria; ella hacía y regalaba juguetes a niños y niñas en zonas vulnerables y orfanatos. Unos años después, conoció a Portilla, quien la animó a emprender y ahora desarrollan la iniciativa en conjunto.
En cuanto a Peques Libres, con Sue May Pacheco detrás de la iniciativa, explicó que el emprendimiento nació hace varios años con otro nombre e incluso hasta el año anterior contaba con una socia; pero en el 2020 tras varios cambios, la iniciativa experimentó varias modificaciones: quedó únicamente en sus manos, se transformó su imagen y ahora cuenta con página web. Daniel López, su esposo, contribuye en el área de diseño.
“Fue el único sustento de mi familia por todo el año pasado. Y si algo nos enseñó el 2020 es a colaborar, y qué mejor compañía que mujeres que tienen valores similares y con un propósito alineado al mío”, mencionó Pacheco.
Por último, Niño de la Selva nació en el 2020 de la mano de Ángela Herrera y su familia, tras la necesidad de reinventarse con las nuevas circunstancias diarias creadas por la pandemia.
“Teníamos que reinventarnos como familia, ya que con dos peques 24/7 en casa necesitábamos cambiar la dinámica familiar. En ese momento, decidimos que yo me quedaría con ellos, pero que al mismo tiempo, empezaría Niño de la Selva, un negocio que ya veníamos pensando desde hace algunos meses”, contó Herrera.
Para muchas de las emprendedoras, será la primera vez que ofrecerán sus productos fuera de las redes sociales.
