Por Luis Galeano.
Managua, 5 jun (ACAN-EFE).- Nicaragua, la tierra de Sandino y Rubén Darío, en donde los lagos, las lagunas y los volcanes abundan y que en otrora vivió guerras civiles y revoluciones, aspira a ser uno de los principales destinos turísticos de Centroamérica.
La segunda nación más pobre de América Latina, caracterizada por sus tradiciones folclóricas y leyendas, se encuentra en una agresiva ofensiva turística que pretende invitar a quienes no conocen Nicaragua a darle "una probadita y verán que les va a encantar".
"Nicaragua es un producto fácil de vender, porque es un paraíso, eso se comprueba cuando se viaja mucho y te das cuenta de las maravillas que tenemos en nuestro país", afirmó la ministra de Turismo, Lucía Salazar, al ser entrevistada por ACAN-EFE.
Se trata, según Salazar, de dar "una paseadita" por cada una de las bellezas turísticas de este país, que comienzan en la misma capital, en donde existen cuatro lagunas de origen volcánico, una de ellas, Tiscapa, que cuenta con un parque histórico y un canopy (turismo de aventura en cuerdas).
El turismo se ha transformado en la primera fuente de ingresos para Nicaragua, que en 2004 percibió 179 millones de dólares, según cifras suministradas por Salazar.
Durante el primer trimestre de 2005, la actividad creció en 35 por ciento en relación al mismo período del año pasado, y pasó de 40 millones de dólares el año pasado a 52 millones de enero a marzo, indicó la ministra.
Muchos de los turistas visitan en la capital centros arqueológicos como las Huellas de Acahulinca, que datan desde hace miles de años a orillas del Lago de Managua y reflejan la huida de indios y animales de una erupción volcánica.
Cerca del malecón de Managua, señaló Salazar, se encuentra el casco viejo de la ciudad destruido por el terremoto de 1972, en donde los turistas pueden disfrutar de bellezas arquitectónicas como las ruinas de la antigua catedral y el teatro nacional Rubén Darío.
Los principales mercados turísticos de Nicaragua, son Centroamérica, EEUU, Europa y América del Sur, explicó.
La mayoría de ellos buscan el centro de Managua en donde se desarrollan las nuevas cadenas hoteleras, ubicadas en la carretera a Masaya, la cual se encuentra rodeada de bares, restaurantes, casinos y centros de diversión que le dan vida a la capital al caer la noche.
Al sur de Managua están Masaya, Granada y Rivas, todas ellas con características muy particulares.
"En Masaya, la cuna del folclore nacional, se encuentran las antiguas iglesias, una laguna de origen volcánico, los mercados de estructura colonial con artesanías y trajes típicos", dijo la titular del turismo.
Al salir de Masaya hacia el sur con rumbo a Rivas se encuentra la meseta de los "pueblos brujos", ideales para ecoturismo en comunidades que tienen comunicación interna, donde hay senderos, farallones, petroglifos y cuevas antiguas en lugares aledaños a la Laguna de Masaya.
Cerca de la colonial ciudad de Granada, que se encuentra frente al Gran Lago de Nicaragua con sus isletas, está la Laguna de Apoyo, con el Mirador de Catarina, en donde se puede montar a caballo, bicicleta o hacer caminatas.
"La idea es dirigirnos hacia un mercado de buena calidad y ofrecer ecoturismo, que es mantener viva la cultura nicaragüense y compartirla con los extranjeros", dijo Salazar.
En cuanto a playas, afirmó que los nicaragüenses cuentan con la portuaria bahía de San Juan del Sur, cerca de Rivas, cuyas olas son surcadas por aficionados en tabla, por ser ideales para ese deporte.
Al occidente de la capital está la ciudad universitaria o metropolitana de León, con su cordillera volcánica, un destino al que antes de llegar se debe pasar comiendo los quesillos de los municipios de Nagarote o La Paz Centro.
En el Caribe Norte y Caribe Sur, los lugares son abundantes, y en donde la calidez de sus habitantes invita a los visitantes a volver para comer rondón (comida típica caribeña con pescado y coco) y disfrutar del baile del Palo de Mayo. ACAN-EFE
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