
La producción de naranjas y la exportación de jugo concentrado pasará por buenos tiempos en los próximos años, según augurios de industriales y productores.
La exportación del jugo recuperó parte del sabor dulce el año pasado, cuando subió un 20 por ciento.
Datos de la Promotora del Comercio Exterior (Procomer) detallan que, en el 2001, el país exportó $46,5 millones, y en el 2002 la suma subió a $55,9 millones.
En 1995, el país cosechó 150.000 toneladas, y en el 2001 logró 436.564 , según el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).
La tendencia al alza se mantendrá en los próximos años, afirmaron tanto productores de la zona norte como el presidente de Tico Frut, Carlos Odio.
Factores de mercado respaldan esa tesis:
Brasil, el proveedor del 45 por ciento del jugo de naranja en el mundo, padece una enfermedad que ataca a una variedad de los árboles que constituye el 85 por ciento de sus plantaciones. El mal se llama muerte súbita y parece ser una variación de otra enfermedad denominada tristeza.
Pese a que en el estado norteamericano de Florida no se han producido heladas recientemente, algunas enfermedades comenzaron a atacar a las plantaciones. En este caso, la buena cantidad de plantaciones jóvenes permitió a los productores mantener la producción, pero no se incrementó como se esperaba.
Los países del este de Europa mejorarán su poder adquisitivo con el pronto ingreso a la Unión Europea (UE), y con ello subirán su demanda de consumo de naranja.
En Pavón de Los Chiles, Róger Murillo se mostró totalmente a gusto con el cultivo de naranja, tras obtener las primeras tres cosechas de su plantación de 22 hectáreas.
Resaltó al estabilidad de este cultivo en comparación con los problemas de los granos básicos (arroz y frijol) que también siembra.
Buena opción
Odio explicó que la planta de Tico Frut, en Muelle de San Carlos, trabaja ahora a un tercio de su capacidad instalada pues no hay la suficiente producción de naranjas.
Detalló que en la cosecha pasada procesaron 200.000 toneladas métricas de la fruta, mientras la planta de esta empresa puede industrializar sin ningún contratiempo 600.000 toneladas métricas cada período.
Explicó que, conforme se incremente el ingreso de materia prima, la empresa puede subir lo que le paga a los productores.
En este momento pagan el 55 por ciento del valor del producto terminado. El porcentaje se puede aumentar porque, con el aumento del uso de la capacidad instalada, se diluyen los gastos de la industria.
En este sentido, hará un gran aporte la producción, en pocos años, de muchas plantaciones nicaragüenses de la zona fronteriza con Costa Rica.
La cosecha de esas fincas se procesará en las plantas costarricenses. Tico Frut ya empezó a recibir una pequeña cantidad.
Todo este panorama permite pronosticar un buen crecimiento del sector en los próximos años, vaticinó Carlos Odio.
Recordó que entre 1990 y 1992 ocurrió el anterior auge de la siembra de naranja en Costa Rica, pero los resultados no fueron óptimos.
Los árboles, tanto por la variedad como por la aplicación de ciertos productos químicos, no fueron cosechados ni con la rapidez esperada ni en el volumen pronosticado.
Esa situación llevó a un cierto estancamiento, pero ahora se espera un renacer de la actividad.
Competencia
Brasil, el mayor exportador mundial de jugo de naranja, tiene actualmente unos 180 millones de árboles en producción.
De ellos, unos 153 millones son de una variedad sembrada para resistir los prolongados períodos de sequía, principalmente en el estado de São Paulo. Sin embargo, ahora, ese patrón de árbol se mostró vulnerable a la muerte súbita.
El principal competidor mundial tendrá entonces una importante reducción en su capacidad productiva en los próximos años.
Mientras tanto, en Costa Rica, el área cultivada de naranja creció un 15,5 por ciento entre 1995 y el 2001.
La producción subió en ese mismo período un 191 por ciento, cuando entró en producción gran cantidad de las plantaciones.