París, 9 jul (EFE).- El ministro de Cultura francés, Renaud Donnedieu de Vabres, rindió hoy homenaje a Claude Simon, "figura esencial de la novela contemporánea y uno de los escritores más reconocidos de su tiempo, en Francia y en el extranjero.
El Premio Nobel de Literatura 1985, fallecido el pasado día 5 a los 91 años e inhumado esta mañana según informó hoy su editorial, Les Editions de Minuit, "encarna la renovación de la literatura francesa en la posguerra", agregó el ministro.
"Sus libros -afirmó- son para nosotros la prueba viva, a partir de ahora inmortal, de esta superación de uno mismo que es la literatura".
"Nacimiento y renacimiento del estilo, de la exigencia y del renombre internacional de las Letras francesas, esto es lo que son hoy para nosotros sus novelas", entre las que citó "Le vent" (1957), "la Route des Flandres" (1960), "Historia" (1967) y "Les Géorgiques" (1981).
Para Donnedieu de Vabres, "el rechazo de las convenciones, o más bien la originalidad fundamental del hombre, son el corazón de su obra, el resorte de su creación".
En su homenaje al autor de una obra de "inmenso resplandor", el ministro recordó que "la investigación universitaria, siempre en búsqueda de categorías, preocupada por las clasificaciones" le situó en "esa falange denominada 'Nouveau roman'".
La secretaria nacional del Partido Socialista francés para la Cultura, Anne Hidalgo, rindió también homenaje al gran escritor.
"En la eternidad de sus frases, los franceses conservarán este incomparable Premio Nobel, una obra única, de belleza intemporal", consideró.
"Heredero de una larga tradición latina que encontraba sus fuentes en la epopeya, la guerra y los más bellos versos de Virgilio, supo reinventar la sintaxis y las palabras de nuestra época", agregó.
Anne Hidalgo, de origen español, subrayó, igualmente, que "su compromiso personal frente a las desgracias de su tiempo alimentó toda su obra".
Antes de convertirse en viticultor, al inicio de la década de los años 40, y luego en escritor, Claude Simon, nacido en Tananarive (Madagascar), en 1913, luchó contra el fascismo primero en la Guerra Civil española, junto al bando republicano, y luego en su país, durante la Segunda Guerra Mundial.
En 1983, se unió a otros artistas y escritores para expresar en una carta su preocupación sobre la carrera armamentística en el mundo y en 1996, junto con 81 laureados del Premio Nobel pidió el fin de la explotación sexual infantil.
Este intelectual comprometido, que tanta energía dedicó a escribir sobre la guerra y el desorden absoluto de las cosas y los recuerdos, pensaba que "nadie está obligado a callar. A condición de decir las cosas de manera un poco sensible, armoniosa o espiritual. En caso contrario, es mejor, evidentemente, guardar silencio". EFE
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