Gran cantidad de alimentos, artículos de limpieza, ropa y muebles, entre otros, enfrentan desde ayer menos tributos de importación.
Ayer salió publicado en La Gaceta el decreto que recorta entre uno y dos puntos porcentuales los aranceles a una buena cantidad de productos finales.
La medida repercutiría en los precios al consumidor o en las ganancias de las empresas, así como en la forma de producción de las firmas y sin duda en los ingresos del Gobierno.
Con este recorte ñexplicó Amparo Pacheco, directora de Aplicación de Acuerdos Comerciales del Ministerio de Comercio Exteriorñ el país llega a la meta que se trazó hace cinco años de llevar sus aranceles al 15 por ciento para bienes finales, 10 por ciento para materias primas e insumos producidos en el istmo y 0 por ciento para materias primas no producidas en la región.
Este fue un acuerdo que decidieron los países centroamericanos en mayo de 1996 mediante el cual se autorizó a cada nación a reducir por su cuenta el arancel centroamericano de importación que nació en la década de 1970 bajo el contexto del Mercado Común Centroamericano.
Guatemala, El Salvador y Nicaragua, según explicó Pacheco, ya habían alcanzado la meta. Costa Rica lo hizo a partir de ayer y queda pendiente Honduras que se espera lo haga el próximo 31 de diciembre.
Con estos cambios, añadió la experta, casi todos los productos importados quedaron con derechos arancelarios de importación del 14 por ciento o menos, más un uno por ciento de la Ley 6946.
Sin embargo, todavía quedan unas 100 partidas de las cerca de 5.000 que existen con aranceles mayores a este monto.
Los productos agrícolas son algunos de estos artículos pues para ellos, comentó Pacheco, el país negoció en la Ronda Uruguay un tratamiento diferente.
Entre estos bienes se encuentran la leche, el pollo, el azúcar, la cebolla y la papa.
Implicaciones
Pero para otro buen grupo de productos los costarricenses podrían beneficiarse con menores precios, aunque esto es aún difícil de medir.
Una reducción en tributos puede transformarse en una baja en el precio o en mayores ingresos para las empresas o en ambos efectos según sea la "elasticidad" de los productos, es decir, lo sensible que resulte su venta a cambios en los precios.
Quienes sí enfrentan cambios seguros son la mayoría de empresarios nacionales pues la nueva situación les trae mayor competencia.
"Para nosotros es algo esperado, lo que significa aumentar aún más la competencia con productos importados para el empresario local", dijo Marco Vinicio Ruiz, presidente de la Cámara de Industrias.
El otro sector que topa con cambio seguro es el Ministerio de Hacienda.
Hasta ayer, según informó la asesora de prensa, Silvia Zúñiga, esta cartera no tenía un estimado del impacto fiscal de la medida. Esto se encuentra en estudio.
Este impacto, de acuerdo con el exministro de Hacienda Francisco Gutiérrez, este impacto depende de varios factores como la elasticidad de los bienes o la eficiencia que se gane con la medida, pero sin duda sí implicará menos recursos para el Gobierno
¿Qué sigue?
Sobre futuros cambios arancelarios aún el panorama no es claro. En su programa de Gobierno el presidente Miguel ¡ngel Rodríguez propuso llevar los aranceles al 10 por ciento para bienes finales.
Hasta ahora, informó Pacheco, esta propuesta no está planteada en escala regional.
Para Gutiérrez una baja así podría tener un fuerte impacto fiscal, mientras que para Ruiz el 15 por ciento, ya "es razonable".