México, 10 may (EFE).- La propuesta de un comité de la Cámara baja estadounidense de que México abra la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) a cambio de un acuerdo migratorio recibió nuevas críticas hoy y un rechazo total de los sindicalistas.
Rosario Robles, presidenta del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), expresó su rechazo a esa posibilidad, durante un desayuno con candidatas a diputadas federales, locales y jefas de delegaciones de ese partido izquierdista, a las que convocó a defender el patrimonio energético del país.
"No estamos de acuerdo en que Estados Unidos pretenda condicionar un pacto migratorio a cambio de la empresa que es de todos los mexicanos, y le decimos también al presidente (de México, Vicente Fox) que esperamos que se faje bien los pantalones y defienda lo que es de toda la nación", enfatizó.
Sin embargo, el ex canciller mexicano Jorge Castañeda restó importancia a la declaración de los representantes republicanos estadounidenses y señaló que "no hay que escandalizarse por estas posturas, que reflejan un animo de negociar".
El secretario mexicano de Economía, Fernando Canales, ya había rechazado el viernes categóricamente la posibilidad de que México abra el sector petrolero a EEUU a cambio de un pacto migratorio.
Canales recalcó que no hay intención alguna de que el Gobierno haga concesiones a EEUU en relación al crudo mexicano, en declaraciones que sobre esta iniciativa, que se ha comenzado a llamar "enmienda Halliburton", en referencia a esa firma petrolera.
La enmienda presentada por el legislador republicano de Carolina del Norte Cass Ballenger, afirma que se deben "comenzar" negociaciones migratorias con México y que el avance de éstas debe estar acompañada de reformas en el sector petrolero de esta país.
"El monopolio estatal de Pemex es ineficaz, plagado de corrupción y en necesidad de reformas sustanciales y de inversión privada para otorgar suficiente petróleo para México y Estados Unidos", dice el texto propuesto por Ballenger y criticado desde el Partido Demócrata.
"Cualquier pacto migratorio con México debe incluir un acuerdo para abrir Pemex a la inversión de compañías petroleras de EEUU", agrega.
Según Castañeda, "lo que sucedió fue que los demócratas quisieron un punto de acuerdo para que (el presidente George W.) Bush relance la negociación (migratoria con México) y los republicanos dijeron que sí, pero que se abra Pemex".
"Es bastante lógico que determinados sectores en Estados Unidos quieran una cosa a cambio de la otra, podemos no estar de acuerdo, pero no me parece que sea algo que haya que ver como algo de hostilidad", agregó el ex canciller en entrevista radiofónica.
También hoy el Congreso del Trabajo (CT), que aglutina a las centrales sindicales, pidió al gobierno mexicano rechazar totalmente la pretensión "absurda y ventajosa" del Partido Republicano de EEUU.
El secretario de Asuntos Económicos de esa central obrera, Enrique Aguilar, dijo que Pemex es de todos los mexicanos y que el sector obrero defenderá ese derecho constitucional ante todo, porque no se puede permitir que la soberanía energética se ponga en juego.
Las relaciones entre México y Estados Unidos sufrieron un enfriamiento durante el debate en la ONU sobre la cuestión iraquí, ya que este país se opuso a la intervención armada y defendió el multilateralismo. EFE
lg/hma