En el contexto bursátil se utiliza el término liquidez para denominar la capacidad de un título valor de ser transado con la menor dificultad posible. Esto es importante pues en general un tenedor de un título que en un momento determinado desee obtener recursos para solventar una necesidad de liquidez, podrá hacerlo con más probabilidad si tiene un título más líquido. Por eso, en el mercado, en igualdad de las condiciones, los inversionistas preferirán un título de mayor liquidez.