Wall Street tiene una importancia enorme en la economía de Estados Unidos, ya que uno de cada dos norteamericanos posee acciones y la capitalización bursátil ha crecido al punto de llegar a ser superior al patrimonio inmobiliario.
Ello explica el tremendo impacto de la debacle del lunes pasado, cuando el índice Dow Jones sufrió la segunda peor caída en puntos de su historia, con una pérdida de 512,61 puntos (-6,36 por ciento), debido a las inquietudes provocadas por la situación en Asia y en Rusia.
Habituados desde 1993 a ganancias anuales del orden del 30 por ciento sobre sus inversiones bursátiles, los estadounidenses han puesto sus ahorros en Wall Street mediante colocaciones directas o a través de fondos de inversión, que manejan hoy sumas que superan los $5.000 millones.
Más de un estadounidense de cada dos posee acciones y, por primera vez desde 1968, este año el valor de la cartera bursátil, con 28 por ciento, sobrepasó el valor del patrimonio inmobiliario familiar, que se sitúa en 27 por ciento.
Televisión, pizarras luminosas y la Internet mantienen a los estadounidenses informados minuto a minuto de las evoluciones de la bolsa.
Algunas firmas de corretaje, como Charles Schwab, han instalado respondedores automáticos para registrar las órdenes de compra o venta, que reciben centenas de miles de llamadas por día.
Después del último "mini-crack" de Wall Street, en octubre de 1997 (cuando el Dow Jones perdió 7,18 por ciento), fueron los pequeños inversionistas los que se precipitaron la mañana siguiente a recomprar títulos, haciendo que el índice volviera a subir.
Fidelity, el mayor operador de fondos de inversión de Estados Unidos, reveló que en los últimos días muchos de sus clientes transfirieron activos de fondos en acciones hacia colocaciones más seguras, como fondos monetarios y de bonos.
Fidelity, que maneja en total unos $690.000 millones, se negó a dar cifras precisas, pero aclaró que dichas transferencias fueron hechas solo por una minoría, pues "la vasta mayoría" de los inversionistas decidieron mantener sus acciones.
Según Lipper Analytical Services, que compila estadísticas sobre este sector, el fondo Magallanes -el más importante del grupo Fidelity, con $73.000 millones en activos- perdió el lunes 7,3 por ciento de su valor, y 20,7 desde mediados de julio.
Baja en acciones
Otra causa de desilusiones para los asalariados estadounidenses fue la baja de sus stock-options, las acciones de la compañía para la cual trabajan, que constituyen una fuente importante de salario indirecto.
Esa baja entraña una reducción teórica de su patrimonio, que no se vuelve tangible sino en el momento de vender los títulos para financiar lo que sea.
Esta práctica sostiene además el mercado, ya que las empresas compran sus propios títulos en la bolsa para darlos enseguida a sus empleados.
"No se sabe cómo reaccionarían los pequeños inversionistas a una baja prolongada del mercado", pues "no hay ejemplos de mercados en baja desde que la gente comenzó a invertir fuertemente en acciones", dijo William Cheney, economista principal de la firma de seguros John Hancock Mutual Life.