Por Javier Aliaga
Pariti (Bolivia), 11 sep (EFE).- Los tiwanakotas que habitaron hace mil años la isla boliviana Pariti, en el lago Titicaca, heredaron a sus descendientes una exquisita cerámica expuesta ahora por primera vez en un museo para atraer el turismo al lugar.
El museo de este islote, situado a unos 80 kilómetros de La Paz y fronterizo con Perú, fue inaugurado el sábado con 268 piezas que muestran una estética desconocida en la cultura prehispánica de Tiwanaku, según los arqueólogos bolivianos.
El hallazgo de la cerámica, en el que trabajaron investigadores finlandeses, es considerado como uno de los más importantes de los últimos 20 años en la arqueología de Bolivia y se espera que despierte tanto interés como las ruinas del centro ceremonial Tiwanaku, situado en el altiplano.
Para el arqueólogo boliviano Jédu Sagárnaga la cerámica naturalista encontrada no tiene nada que envidiar, artísticamente hablando, a la Moche de Perú, considerada como una de las más finas del continente.
Los dos centenares de habitantes aymaras de Pariti celebraron la inauguración de su museo con la llegada, por primera vez en su historia, de un centenar de visitantes, entre ellos la Primera Dama, Fanny de Rodríguez, y el cónsul de Chile, Francisco Pérez Walker.
La calidad de piezas como "El señor de los Patos", convertida en la figura emblemática del museo, y de vasos ceremoniales esculpidos con rostros de jefes, sacerdotes, guerreros agarrando cabezas cercenadas a sus enemigos, figuras de monstruos devorando hombres y otras de monos, pumas, reptiles y cóndores, sorprendió a los visitantes.
La cerámica expuesta es apenas una parte de los 200 kilos de fragmentos descubiertos en la isla y que fueron enterrados hace mil años en lo que pudo ser un basurero llenado tras un rito tiwanakota dedicado a la diosa Pachamama (Tierra).
Esta civilización es una de las más antiguas de Sudamérica y se desarrolló entre el 1580 antes de Cristo y el 1172 de nuestra era.
Según Sagárnaga, esa región del lago y el altiplano fue el núcleo desde el que se expandió el imperio de Tiwanaku hasta las costas del Perú y el norte de los actuales territorios de Argentina y Chile.
La directora de Programas de Swiss Contact, Regula Chávez, dijo que el museo permitirá comprender la historia de los antepasados de los bolivianos que construyeron una civilización avanzada que "es todavía muy poco conocida y valorada actualmente".
Los aymaras del lugar se desbordaron en atenciones a los visitantes, pese a la extrema pobreza reinante en la isla, con la ilusión de que el proyecto, financiado con 30.000 dólares por la cooperación suiza, logre finalmente llevar ingresos frescos a la isla con la promoción turística.
No obstante, antes de embarcarse en el proyecto, los aymaras midieron con recelo sus alcances por el temor a que se repita una mala experiencia de 1934, cuando el arqueólogo estadounidense Wendell Bennet recogió una valiosa colección de piezas para llevarla a Nueva York y de la que nunca más se supo en la isla, según Enrique Lima, uno de los representantes de la comunidad.
Para impulsar el desarrollo de Pariti, la cooperación suiza gestiona otros 80.000 dólares para entrenar a los aymaras en gestión turística y establecer un circuito por las islas vecinas Kewaya, Pata Patani y Tarasca con otros atractivos culturales y étnicos.
En su historia, este pequeño poblado indígena, tuvo un período de esclavitud al que fue sometido en la primera mitad del siglo pasado por una familia de hacendados y otro en el que un alemán se apropió de la isla para luego venderla a los mismos campesinos en 1952.
Por eso, según Regula Sánchez, para la cooperación suiza era importante un acto público para entregar a los comunarios las llaves del museo y vencer su desconfianza con la ayuda que recibe Pariti, gracias al legado de sus antepasados. EFE
ja/rs/emr