Por Delia Millán
Berlín, 7 mar (EFE).- Horst Koehler se presentó hoy como candidato de la oposición conservadora y liberal a la Presidencia alemana ofreciendo la experiencia internacional que adquirió al frente del FMI para ayudar a su país a "despertar" y enfrentarse con éxito a la globalización.
"Alemania tiene el potencial" para triunfar en una económica globalizada, pero "tiene que despertar", declaró Koehler en su presentación a la prensa tras aceptar el cargo durante una reunión de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), y de la formación hermana de Baviera, la Unión Cristianosocial (CSU).
"Estoy muy contento", dijo Koehler antes de explicar que había aceptado el nombramiento y se sentía capacitado para la misión.
Koehler abandonó hace tres días sus funciones de director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), que ocupó durante cuatro años, para asumir la candidatura a la Presidencia de Alemania, un cargo sin poder pero con fuerte autoridad moral.
Antes incluso de viajar a Berlín, Koehler dejó claro que si es elegido (cosa casi segura puesto que los partidos que lo han propuesto tienen mayoría en la Asamblea Federal encargada de elegir el jefe de Estado), trataría de llenar de contenido práctico el cargo, de aportar "respuestas concretas a grandes cuestiones".
En su primera comparecencia pública en Berlín demostró el mismo espíritu y en su intervención insistió una y otra vez sobre la importancia de preparar a Alemania para la globalización.
A la pregunta de un periodista que quería saber cuando daría a conocer sus puntos de vista sobre asuntos sociales -en los que los presidentes de Alemania actúan un poco como guía moral- Koehler reconoció "abiertamente" que, de momento, desconoce muchos aspectos de la vida alemana, salvo la situación económica.
Lo que él aporta a Alemania es el punto de vista de quien la ha observado desde fuera y puede poner su situación en el contexto global.
Por lo demás, en las próximas semanas Koehler se dedicará a recorrer el país -empezando por el este, donde están los problemas más graves y donde vivió de niño- para tomar contacto con sus compatriotas tras años de ausencia y ver cuales son sus preocupaciones.
Pero su simple experiencia como gestor global puede ser muy bien recibida en un momento en que lo que más ocupa a la opinión pública alemana es cómo llevar a cabo las reformas que permitan mantener la posición económica de Alemania.
En la rueda de prensa Koehler volvió a defender el "paso histórico" que ha dado el Gobierno roji-verde con la puesta en marcha de la Agenda 2010, pero dijo que los cambios tienen que ir "aún más lejos y más en profundidad".
Koehler se propone "explicar a la gente que para mejorar hay que seguir con las reformas, que hay que aceptar una reestructuración, no para acabar con el sistema social, sino para salvarlo".
Durante los años en el FMI, dijo, "he constatado que el mundo está en movimiento, que la economía de mercado y la democracia progresan en China, en la India en Latinoamérica", pero que con ello nace nueva competencia.
Alemania tiene el potencial para hacer frente al reto, insistió el candidato, pero advirtió que tiene que hacer un esfuerzo de reformas y de modernización.
Para seguir estando entre los primeros, para "dejar de vivir de sus reservas y empezar a crear nueva sustancia", Alemania tiene que invertir en investigación y educación, dijo.
"Necesita internacionalismo...podemos aprender de otros, aunque no necesitamos copiar a nadie...y yo creo que con mi experiencia puedo ayudar a Alemania a salir adelante", concluyó.
El flamante candidato a jefe del estado quiso también dejar claro que se siente vinculado al país y recordó que tiene "una biografía muy alemana": nacido en Polonia de padres germanos de Rumanía, fue deportado al este de Alemania con su familia que después escapó al oeste.
"Desde fuera, Alemania es un país maravilloso, tanto desde el punto de vista geográfico, como cultural y de la gente", contó.
Koehler no quiso comentar, por desconocerlas, unas controvertidas propuestas de reformas del sistema fiscal y laboral que estudia hoy su partido y que, por ser muy radicales, levantan ampollas dentro incluso de la CDU.
"Mi base intelectual y constitucional es cristianodemócrata -dijo- (...) pero seré el presidente de todos los alemanes". EFE
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