Japón primer país donante del orbe adoptó ayer una serie de medidas que desembocan en la condonación de la totalidad de la deuda de las naciones más pobres del Tercer Mundo, dijeron fuentes oficiales.
Tokio decidió seguir el ejemplo de sus socios del G-7 (Grupo de países más industrializados) porque a fines de julio será el anfitrión de la próxima cumbre del G-8 (G-7 más Rusia), indicó el secretario general del Gobierno, Mikio Aoki.
"Numerosas cuestiones, incluida la lucha contra la pobreza, serán discutidas en esa cumbre", que tendrá lugar en Okinawa del 21 al 23 de julio, precisó Aoki.
Ya el año pasado las autoridades japonesas se habían comprometido a no reclamar el reembolso de más del 90 por ciento de los créditos acordados a los países más pobres, proporción que ahora ascenderá al 100 por ciento.
En ese marco renunciarán a los créditos otorgados a título de ayuda no oficial al desarrollo, después de haber hecho lo mismo el año pasado con los correspondientes a la ayuda oficial al desarrollo. Entre las primeras figuran los préstamos, incluidos los créditos garantizados, acordados por organismos públicos y por grandes bancos especializados.
Los 40 países más endeudados (PPTE) esencialmente ubicados en África subsahariana deben unos 140 millardos de yenes a Japón, como ayuda no oficial al desarrollo.
En total, cerca de 30 países se beneficiarán de esta ayuda. Sin embargo, ayer no se conoció la lista de los favorecidos. Japón entregará además $200 millones a la fundación creada por el Banco Mundial (BM) para aliviar la carga de los países pobres.
"La supresión del 100 por ciento de los créditos (por ayuda no oficial para el desarrollo) es bienvenida. Pero no se puede hablar de anulación total de la deuda porque ellos (los japoneses) reescalonaron todos los préstamos (de ayuda oficial al desarrollo) en más de 40 años, con un período de gracia de 16 ó 17 años", denunció Reiko Inoue, coordinadora de Jubileo 2000, organización que reclama la condonación completa de la deuda de los países pobres.
"Anualmente, ellos otorgan ayudas especiales para aliviar la carga de la deuda, pero deben ser gastadas en Japón. Ellos alientan a los países deudores a comprar productos japoneses", protestó Inoue.