La disminución en las tasas de interés experimentada en los últimos meses enfrenta a los inversionistas con el problema de bajos rendimientos que en algunos casos compensan solo la inflación o la superan por una pequeña diferencia. Esta situación afecta en forma particular los planes de ahorro de largo plazo de inversionistas pequeños y medianos, que se ven en la necesidad de explorar nuevas opciones de inversión con una combinación razonable de rendimiento y riesgo.
Una de las opciones que ofrece nuestro mercado y que ha sido poco explotada en el pasado, la constituyen las acciones de empresas costarricenses que se negocian por medio de las bolsas de valores. Estas, sin bien no son los instrumentos más apropiados cuando se tienen necesidades de liquidez, es decir, de contar con efectivo en el corto plazo, o de una renta periódica estable, pueden representar una alternativa interesante de capitalización a largo plazo.
Las acciones son instrumentos con características de riesgo y rendimiento diferentes a las de los bonos o certificados de inversión. Son títulos que pueden generar rendimientos mucho mayores al de los bonos o certificados, pero, a diferencia de estos, su rendimiento es variable pues se deriva de los dividendos que pague la empresa sobre las utilidades que obtenga y de las posibles variaciones en el precio de mercado. Consecuentemente, tienen también implícito el riesgo de la compañía y de la volatilidad del precio. Sin embargo, el efecto de estos riesgos puede reducirse hasta el punto que cada cual considere aceptable.
El efecto de las posibles variaciones en el rendimiento de las acciones puede reducirse mediante diversificación. Es decir, evitando la concentración en títulos de una empresa o de unas pocas, y modificando la proporción que estos títulos representan de la cartera total de cada inversionista. De esta forma, los más conservadores pueden mantener una proporción menor de sus recursos en acciones y colocar la mayoría en títulos más seguros. Otros, en cambio, estarán dispuestos a asumir posiciones de mayor riesgo.
Dos visiones
También puede reducirse el riesgo mediante el uso de técnicas de selección y valoración adecuadas. En este sentido existen dos visiones principales: por una parte el enfoque especulativo que pone énfasis en las tendencias del valor de la acción, y en menor medida en el desempeño financiero de la empresa. Se trata de predecir el comportamiento del precio de mercado de cada acción para determinar el momento más oportuno de comprar o vender. De esta forma, se pueden generar grandes ganancias en poco tiempo, y, con la misma facilidad, grandes pérdidas.
Por el contrario, un segundo enfoque, más sensato, se fundamenta en el valor teórico o intrínseco. Se asume que, en el largo plazo, el rendimiento de una acción, y por lo tanto su valor, será determinado por la utilidades que la empresa pueda generar en el futuro, independientemente de las variaciones temporales del precio en el mercado. Este valor teórico servirá como referencia para seleccionar acciones y determinar el precio máximo que debe pagarse por estas.
Sin duda, un horizonte de inversión razonablemente extenso junto con el estudio cuidadoso de las características de cada empresa y de su potencial de generación de utilidades, proporcionarán una base mucho más segura para invertir en acciones y aprovechar, de esta forma, la oportunidad de obtener a largo plazo rendimientos más atractivos de los que ofrecen las opciones de inversión tradicionales.