El Poder Ejecutivo y el Banco Central presentaron un proyecto de reformas financieras que, como puntos más sobresalientes, obliga a todos los bancos del país a financiar departamentos de desarrollo y crea un fondo que servirá de seguro para las entidades privadas.
El texto, denominado Reformas a la Ley orgánica del Banco Central de Costa Rica, Ley orgánica del Sistema Bancario Nacional y otras leyes , ingresó el jueves anterior a la Comisión de Asuntos Económicos.
El plan resume otras iniciativas de reforma bancaria que ya se discutían en el parlamento, y agrega elementos nuevos.
Una de las disposiciones es el mandato para que los tres bancos estatales –de Costa Rica, Nacional y Crédito Agrícola de Cartago– concreten la creación de un departamento de banca de desarrollo que otorgue servicios financieros a las pequeñas y medianas empresas.
Además, se establece un fondo de garantía que respaldará los depósitos de los pequeños ahorrantes de la banca privada. recuadro.
Captaciones
Los departamentos de banca de desarrollo (uno por cada banco estatal) se financiarían con el 10 por ciento de las captaciones totales de esas instituciones.
Y si alguno decide no crear esta oficina, igual tendrá que aportar ese 10 por ciento a otro banco que sí lo tenga.
Los bancos privados también deberán contribuir trasladando el 17 por ciento de sus captaciones en cuenta corriente y de sus depósitos a menos de 30 días. Esa plata es girada actualmente a los bancos públicos, pero la ley no establece que los recursos se dediquen a proyectos de pequeña y mediana empresa.
Con esta iniciativa, el Gobierno desecha la posibilidad de crear una nueva institución que maneje los recursos de banca de desarrollo, una de las opciones que mantenía abiertas.
El proyecto generó una fuerte oposición de parte de Mario Barrenechea, gerente del Banco de Costa Rica, quien aseguró que es una forma de “privatizar a escondidas” la banca pública, al obligar a estas instituciones a participar en carteras de crédito que podrían acarrearles pérdidas y, por consiguiente, debilitarlas.
“La obligación suprema de la banca comercial pública o privada es custodiar los depósitos del público. Para poder cuidar adecuadamente estos recursos hay que invertir en créditos propios de banca comercial, no de banca de desarrollo que, por definición, conlleva mayores riesgos”, señaló.
Otra posición
Pero Rodolfo Brenes, presidente del Banco Nacional, y Gerardo Corrales, presidente de la Asociación Bancaria, estimaron que los proyectos para desarrollo no tienen por qué ser riesgosos.
“No se trata de prestarle plata a cualquiera. De hecho, la banca de desarrollo es una de las más rentables”, comentó Brenes.
Por su parte, Ronulfo Jiménez, coordinador del Consejo Económico, señaló que el argumento de Barrenechea es una “excusa” para no atender a pequeñas y medianas empresas.