Managua, 19 sep (EFE).- La huelga indefinida de transporte urbano iniciada hoy en Managua, en reclamo de un subsidio al gobierno, ha afectado a miles de usuarios que han tenido que caminar grandes distancias para llegar a sus trabajos.
En la protesta participan unos 1.200 autobuses que forman parte de las 38 cooperativas de transporte urbano de Managua, informó a la prensa el dirigente de ese sector, Rafael Quinto.
Reiteró que la única medida de presión que tienen es el paro de transporte ante la grave situación energética y el alto costo en los precios de los combustibles.
Explicó que actualmente el pasaje cuesta 15 centavos de dólar por persona, que el costo por pasajero se calcula en 20 centavos de dólar y que esa diferencia es asumida por ellos.
"Esto nos está asfixiando y entonces quedan dos opciones: aumentar la tarifa o que nos den subsidio", dijo Quinto.
Entre tanto, dirigentes de los estudiantes universitarios y del sandinista Frente Nacional de los Trabajadores (FNT) amenazaron con protestas si se aumenta la tarifa en el pasaje urbano.
El ministro de Hacienda, Mario Arana, afirmó que la huelga de transporte es "un mecanismo de presión política" para obligar al Ejecutivo a dialogar con sus opositores liberales y sandinistas, y aceptar las reformas constitucionales.
"La huelga es una medida unilateral, precipitada, es un instrumento político y se están creando diferentes focos de presión en el país, para luego aparecer como que el diálogo es el que va a resolver todos estos problemas", dijo Arana a EFE.
Agregó que el diálogo y la huelga "son dos cosas completamente distintas" porque una tiene ver con reformas constitucionales aprobadas por la oposición que domina el Parlamento para debilitar el Gobierno y la otra se vincula a problemas sectoriales que el Ejecutivo está dispuesto a resolver por otro lado.
El Gobierno ha dicho que no asistirá a un posible diálogo convocado por liberales y sandinistas para el próximo miércoles, en tanto sus opositores no desconozcan las reformas constitucionales que le restringen sus poderes.
"De entrada pido que se desmonte la huelga, porque ya causó mucho daño y no es oportuna. Nosotros estamos abiertos a la negociación, porque la verdad es que creemos que esto es precipitado", dijo Arana.
Por su parte, Quinto recordó que en abril pasado, cuando se llevaron a cabo una huelga de transportes y protestas callejeras en Managua, el Gobierno y la alcaldía capitalina se comprometieron a otorgar 1,7 millones de dólares para subsidiar mayo, junio y julio.
Concluido ese período, los transportistas pidieron otros 1,7 millones de dólares más, pero aunque el Gobierno se comprometió a entregarlos, hasta ahora no ha hecho ningún desembolso.
Quinto señaló que para cubrir el déficit hasta diciembre necesitarían unos 4,8 millones de dólares, pero Arana afirmó que no hay esos recursos.
El líder de transporte llamó a los actores involucrados a buscar una salida a la crisis y terminar con la huelga.
El máximo líder sandinista, Daniel Ortega, reiteró hoy que el gobierno del presidente Enrique Bolaños sigue tratando de manera irresponsable un asunto tan serio como es la crisis energética y lo invitó a ponerse al frente de la situación.
Mientras transcurre la huelga, decenas de miles de nicaragüenses sufrieron hoy también cortes en la energía eléctrica en todo el país.
Ante el alza en los combustibles, la distribuidora de energía inició el pasado día 9 cortes diarios de varias horas en diferentes sectores de todo el país. EFE
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