
El Banco Central tiene por ley, entre otras funciones, la definición y el manejo de la política monetaria y cambiaria, y la emisión de billetes y monedas, de acuerdo con las necesidades reales de la economía.
Además, entre sus objetivos está promover el desarrollo de la economía, procurando evitar o moderar las tendencias inflacionistas que puedan surgir en el mercado monetario y crediticio.
No obstante, las herramientas con que cuenta para cumplir con esas funciones y objetivos, están agotadas.
Francisco de Paula Gutiérrez, presidente del Banco Central, dijo que están atados de manos para controlar la cantidad de dinero (liquidez) en la economía, vía encajes bancarios, emisiones de bonos y alzas de tasas de interés.
Durante este año, el ente emisor ha estado muy activo en retirar liquidez. Elevó el encaje mínimo legal del 12% al 15% y aumentó la absorción de dinero vía emisión de bonos y captaciones de corto plazo.
Al 29 de noviembre, el Central retiró ¢1.124.000 millones, un 52% más que al cierre del 2004, que llegó a ¢737.000 millones.
Sin embargo, por otro lado, el mayor flujo de capitales del exterior influyó para que el Central esté obligado a emitir colones.
En el Mercado Organizado de Negociación de Divisas (MONED) se recibieron en este año $2.003 millones, $885 millones más que en el 2004, que sumó $1.118 millones.
Gutiérrez dijo que de esos $2.003 se "monetizaron" (convirtieron en colones) unos $700 millones y otra parte se utilizó para pagar las importaciones más caras de combustibles.
El sistema actual de tipo de cambio de minidevaluaciones favoreció el ingreso de esos capitales, lo que contribuye a que las pérdidas del Banco se incrementen.
"Bajo ese sistema (de tipo de cambio semifijo), actualmente la cantidad de dinero en la economía en colones no es determinada necesariamente por el Banco Central, es determinada por lo que la gente quiere tener, debido a que si no quieren esos colones pueden cambiarlos por dólares", agregó.
Gutiérrez comentó que ese factor les dificultó la aplicación de la política monetaria y contribuyó a elevar la inflación.
El Banco Central tampoco puede echar mano a un alza de las tasas de interés, para que el rédito que paga por las captaciones sea muy alto, dado que podría atraer nuevos capitales foráneos y repetir el ciclo anterior.
Inflación importada. Otro factor que dificultó el control de la inflación viene por el lado de los bienes transables, es decir, todos aquellos que se comercializan internacionalmente.
Los bienes transables aumentaron un 18,1% en noviembre, mientras que los no transables (aquellos que se negocian únicamente a lo interno) crecieron un 10,8%.
Los precios de las importaciones son más altos para Costa Rica (alrededor del 9%) , lo que combinado a una devaluación del 8% encarece los bienes transables y se traduce en presiones inflacionarias.
Este fenómeno es un problema generalizado en el resto de Centroámerica, sin importar el régimen cambiario que aplique cada país, explicó Gutiérrez.
Si bien la economía mantiene la estabilidad, eso es producto de un ajuste en los gastos del Gobierno, el cual tiene un precio para el país (menos inversiones sociales, infraestructura, salud), añadió.
"Los instrumentos con que contamos para ese ajuste no dan para más, no se puede enfrentar el 2006 con la actual política fiscal; ni con la monetaria en un entorno de flujos de capitales, ni con el actual tipo de cambio con las altas presiones inflacionarias", dijo Gutiérrez.