Pekín, 22 sep (EFE).- El Banco de Construcción de China (BCC), uno de los mayores del país, ha contratado a un conocido banquero japonés para dirigir sus operaciones de saneamiento y recapitalización en los próximos años, anunció hoy la entidad.
Masamoto Yashiro, hasta ahora presidente del Banco Shinsei japonés, será el nuevo "director independiente" del BCC, uno de los cuatro grandes bancos estatales chinos que han iniciado el proceso de saneamiento y reestructuración.
"Espero hacer uso de mi experiencia y conocimientos para contribuir a la reforma y el desarrollo del banco chino", declaró Yashiro, de 76 años, en un comunicado emitido hoy.
El nombramiento del nuevo director se produce un día después de que el BCC anunciara su transformación de entidad estatal a banco comercial, con parte de sus activos en manos de varias sociedades, y se rebautizará con el nombre de "China Construction Bank Limited".
La entidad pretende convertirse en "un banco moderno, con suficiente capital propio, controles internos estrictos, operaciones seguras, buen servicio y competitividad internacional, en menos de tres años", declaró un portavoz a la agencia estatal Xinhua.
El BCC y el Banco de China fueron los dos primeros bancos estatales seleccionados por las autoridades para un proyecto piloto de reestructuración, que podría extenderse a otras entidades en el futuro.
Pekín autorizó a principios de año una inyección de 45.000 millones de dólares, procedentes de las reservas de divisas, para estos dos bancos, y empujó la venta de paquetes de préstamos impagados a sociedades de gestión estatales, que tratan de recuperar parte de las deudas.
Los bancos estatales chinos se encuentra entre los más insolventes del mundo, debido a su escasa capitalización (dinero propio sobre depósitos de clientes) y al alto número de préstamos fallidos que otorgaron en el pasado.
A principios de septiembre, casi un 15 por ciento de los préstamos en los bancos estatales chinos eran fallidos, pero el gobierno se ha propuesto reducir la cifra por debajo del 5 por ciento, antes de permitir que las entidades salgan a cotizar en bolsa dentro de algunos años. EFE
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