Lagos, 2 oct (EFE).- El Gobierno nigeriano y las milicias armadas del Delta del Níger, tras semanas de conflicto, han alcanzado un acuerdo para poner fin a las amenazas contra las empresas extranjeras que operan en la zona petrolífera, una de las causas de la actual escalada internacional de los precios del crudo.
En sus declaraciones, los tres principales líderes milicianos de la región, Mujahid Dokubo-Asari, fundador de la "Niger Delta People's Volunteer Force", Akete Tom de "Niger Delta Vigilance" y Miabiye Kuromiema, de "Ijaw Youth Council" han confirmado el cese de las hostilidades además del desarme de sus milicias.
También, y entre los acuerdos adoptados en un documento de trece párrafos, los firmantes se comprometen a poner fin a las luchas étnicas, apoyar el desarrollo y abandonar las exigencias de secesión del área.
El presidente nigeriano, Olusegun Obasanjo, artífice del plan de paz, convocó el miércoles pasado en su residencia de Abuya, la capital del país, a los tres líderes para negociar sus demandas y "acabar de una vez" con la inestabilidad reinante en la región más rica de Nigeria.
En el discurso pronunciado ayer a la nación con ocasión de la celebración del 44 aniversario de la independencia, Obasanjo dijo que su compromiso de solucionar la crisis se debía al efecto global que estaba causando en el precio del crudo, que sobrepasó esta semana los niveles históricos de 50 dólares por barril.
El pasado lunes Dokubo-Asari advirtió que lanzaría desde ayer viernes ataques masivos contra las plataformas de explotación de no ser abandonadas por los técnicos extranjeros y paralizar las extracciones.
Al mismo tiempo exigía la autodeterminación de la región del Delta del Níger y el control de sus vastos recursos económicos, principal fuente de divisas de Nigeria y el único recurso vital para la economía del país.
El grupo de Dokubo-Asari inició a principios de año una campaña armada contra las multinacionales petrolíferas bajo pretexto de "liberar" la región, ya que la comunidad "ijaw", la más numerosa y militante en el sur del país, afirma, reciben "poco y nada" de los beneficios derivados de la extracción del petróleo de sus tierras ancestrales.
Sin embargo, entonces las autoridades tildaron al líder guerrillero de delincuente que se beneficia del robo de petróleo y equipamiento de las instalaciones petrolíferas de la zona, donde sus ataques han paralizado en varias ocasiones las operaciones de bombeo y forzado la intervención del Ejército.
También han recurrido frecuentemente a los secuestros de extranjeros e incluso de plantas enteras de producción de crudo para pedir rescates multimillonarios, que en muy pocas ocasiones pudieron obtenerlos.
El pasado año, las luchas étnicas en la región del Delta y los ataques contra las plataformas de extracción redujeron durante varias semanas en más de un 40 por ciento las exportaciones de petróleo en el país, lo que causó alarma en los mercados internacionales.
El la región del Delta del Níger se extrae la mayor parte de los 2,25 millones de barriles diarios que produce Nigeria, el mayor productor en Africa y el séptimo mundial, y sus ventas representan el 95 por ciento de las divisas que entran en el país.
Sin embargo, la mayor parte de los residentes en la región del Delta viven en condiciones de extrema pobreza, además de ser un área totalmente contaminada con un alto nivel de peligrosidad para la salud humana.
Según cifras oficiales, Nigeria ha generado unos 360.000 millones de dólares desde el descubrimiento de los depósitos petrolíferos en 1957, pero en la actualidad, y a pesar de los enormes ingresos, la deuda externa del país es superior a los 32.000 millones de dólares.
Pese a ser la nación más poblada de Africa con más de 130 millones de habitantes, Nigeria se encuentra, según la ONU, entre los 25 países más pobres del mundo y ocupa el puesto 186, de los 192 miembros de la Organización Mundial de la Salud, respecto a su infraestructura médica y de recursos de Sanidad civil. EFE
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