Buenos Aires, 16 mar (EFE).- El Gobierno y los agricultores argentinos prometieron hoy no quedarse de brazos cruzados frente a la amenaza de la empresa Monsanto de cobrar derechos por el uso de su tecnología transgénica en aquellos países que importen soja "RR" desde Argentina.
La Secretaría de Agricultura argentina tachó de "manifiesta bravuconada" a la actitud de la multinacional estadounidense, que anunció que todos los embarques de soja transgénica y sus derivados "serán sujetos a una acción de fuerza" en los países donde Monsanto tiene patentada esa tecnología, principalmente en Europa.
La compañía envió ayer, martes, una nota a los exportadores de granos argentinos en la que les adelanta que buscará "la asistencia de las autoridades aduaneras en los países importadores" para cobrar derechos por patentes.
Monsanto, que no ha patentado en Argentina la tecnología Roundup Ready (RR, resistente al glifosato, un potente herbicida), explicó que se tomarán muestras de los envíos de soja desde el país suramericano para determinar la presencia del gen modificado y "abrir un caso de infracción de patente".
"Por cada caso de infracción de la patente, nosotros requeriremos a la Justicia el pago de 15 dólares (11 euros) por tonelada en concepto de daños y perjuicios", anunció la multinacional.
Por su parte, el Gobierno argentino aseguró que "no permanecerá impasible frente a estas amenazas y actuará en su debida forma en el momento apropiado".
Las autoridades agropecuarias consideraron que Monsanto "está agrediendo gratuitamente a los productores argentinos, quienes han sido sus principales aliados en el desarrollo de esa tecnología en el mercado", donde se cultiva soja transgénica desde 1996.
La Sociedad Rural Argentina, que agrupa a los productores agropecuarios, dijo en un comunicado que los agricultores podrían dejar de comprar semillas transgénicas ante la "actitud avasalladora y monopólica" de Monsanto.
Los productores aseguran que pagan tres dólares en concepto de derechos por el uso de la tecnología por cada bolsa de semillas de soja que compran a los intermediarios, cuyo precio total es de unos 20 dólares (15 euros).
En tanto, la Federación Agraria Argentina (FAA) anunció que ha sido invitada a participar en una audiencia pública en la Oficina Europea de Patentes, con sede en Múnich (Alemania), donde se debatirán los alcances del derecho de Monsanto sobre el gen "RR".
Según adelantó, en la audiencia la FAA "denunciará la ilegalidad e inmoralidad que conllevan las maniobras de Monsanto".
Los exportadores argentinos advirtieron que las demoras de los buques de carga en los puertos de destino podría tener un costo de entre 35.000 y 45.000 dólares (26.000 y 34.000 euros) por día por embarque.
Ese gasto adicional sería descontado de los precios que se paga a los agricultores por la materia prima, por lo que la medida anunciada por Monsanto, como indicó la FAA, recaería "sobre las espaldas de los productores".
En febrero pasado Monsanto propuso a los exportadores de soja de Argentina recurrir a un laudo en la Oficina Mundial de la Propiedad Intelectual para lograr un arbitrio sobre el pago de derechos, aunque esta posibilidad no prosperó.
Asimismo, tampoco avanzó un proyecto gubernamental para que sólo paguen derechos extraordinarios aquellos agricultores que cultiven más de 65 hectáreas.
Argentina, que es el segundo productor mundial de soja transgénica, prevé para esta campaña cultivar 14,6 millones de hectáreas con la oleaginosa, el 90 por ciento de tipo "RR", y lograr una cosecha de 37,7 millones de toneladas. EFE
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