
El Gobierno completó el lunes último el desembolso de los primeros ¢500 millones para la Corporación Hortícola Nacional.
Se trata del primer tercio de los ¢1.500 millones que les ofreció en el 2002, tras un acuerdo que permitió desentrabar el trámite del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Canadá.
Esa organización registra una historia de lucha contra los gobiernos. Logró firmar polémicos acuerdos con las últimas tres administraciones.
El lunes pasado quedaron disponibles para la Corporación ¢180 millones. Los primeros ¢320 millones se depositaron hace un mes, confirmó Geovanny Masís, presidente de esa organización.
Estos recursos serán utilizados en programas de modernización de la horticultura, promoción, búsqueda de mercados y en desarrollo general del sector.
Masís advirtió que habrá un control total sobre la inversión de esos recursos. Debieron presentar un plan completo a la Contraloría General de la República para conseguir el visto bueno.
Fernando Ocampo, director general del Ministerio de Comercio Exterior (COMEX), recordó que ahora la Corporación tiene que responder por el uso de esos recursos ante la Contraloría General de la República.
Reconoció que el proceso de acreditación de una entidad ante la Contraloría, para quedar autorizada a manejar fondos públicos, es lento porque se pide bastantes requisitos. Pero eso es lo que exigen las leyes nacionales.
Aprendizaje
Por inexperiencia de la Corporación no se presentaron a tiempo los requisitos en el 2003, cuando se esperaba el desembolso de los primeros ¢500 millones.
Ese dinero no se perderá, aseveró Masís, porque pidieron al presidente de la República, Abel Pacheco, una autorización para que se incluyan en el presupuesto del 2006 y sean girados antes de que termine el actual gobierno, en mayo de ese año.
Los ¢500 millones correspondientes al 2005 se incluirán en el presupuesto del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), entidad que los transferirá a la Corporación Hortícola.
Ese mismo mecanismo se utilizó para los fondos de este año. El dinero ingresó al MAG por medio del Presupuesto Nacional y posteriormente se trasladó.
Masís comentó que tratan de poner en marcha programas que sean sostenibles en el tiempo, es decir, que generen sus propios ingresos para que se autofinancien.
De esa manera, los ¢1.500 millones se quedarán como capital semilla para la modernización del sector hortícola.
El monto aportado por el Gobierno es poco y no habrá más desembolsos para el sector, advirtió Masís, quien se quejó porque algunos de los proyectos originalmente acordados con el Gobierno no se pusieron en marcha.
Uno de los casos fue el plan denominado “de gestión empresarial”. Con este se pretendía convertir a los agricultores en empresarios, para lo cual se desarrollaría la capacitación con el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), que rechazó la propuesta porque no puede firmar convenios con grupos específicos.