La decisión de esa aerolínea de acogerse voluntariamente a la Ley de Bancarrota se produce después de que “inesperadamente” la empresa que procesa las operaciones de tarjetas de crédito pretendiera aumentar sus tarifas, “lo que amenaza con tener un fuerte impacto en la liquidez de Frontier”, informó la aerolínea.
El capítulo 11 de la Ley de Bancarrota estadounidense protege a las empresas de los acreedores mientras diseñan un plan de reorganización bajo supervisión judicial.
Adriana Campos, funcionaria del departamento de Servicio al Cliente de Frontier en Costa Rica, informó de que los vuelos al país se mantendrán en frecuencia, horario y precios.
Frontier Airlines inició vuelos a Costa Rica a finales de noviembre.
La compañía, cuya sede principal está en Denver, Colorado, realiza cuatro vuelos directos a la semana desde esa ciudad estadounidense hasta el aeropuerto Juan Santamaría.
La empresa señaló que espera que su proceso de reestructuración tenga “poco o ningún impacto” en sus clientes.
“Frontier se compromete a ofrecer un servicio al cliente excepcional durante nuestro proceso de reorganización” , comentó el presidente y consejero delegado de Frontier Airlines, Sean Menke, a través de un comunicado.
La empresa aérea, que se ha visto afectada también por los altos costos del combustible, confía en que su reorganización se complete en un lapso de entre 9 y 18 meses.
Los altos costos de combustible están pasando facturas a las aerolíneas estadounidenses, sobre todo a las de bajo costo.
La semana pasada, las compañías Aloha Airliens, Champion Air, ATA Airlines y Skybus Airlines cesaron sus operaciones.