El empresario Wálter Kissling Gam, quien pasó de ser vendedor de chocolates en bicicleta a presidente ejecutivo de la multinacional H.B. Fuller, falleció ayer, en el hospital Cima, San José.
El deceso se produjo en en la tarde, luego de que horas antes ingresó de emergencia. Su cuerpo estará hoy, de 9 a. m. a 12 mediodía, en la Funeraria del Recuerdo, Barrio Don Bosco.
El empresario, nacido el 25 de abril de 1931 (tenía 70 años de edad), fue fundador del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae).
Presidió esa institución durante 16 años, porque su convencimiento era que la educación es la respuesta a todos los problemas.
También fue director del Banco Central, socio fundador del Banco Banex, expresidente de la Cámara de Industrias, director de la empresa Atlas y desde el 16 de diciembre de 1997 era miembro de la Junta Directiva del Grupo Nación.
Antes, desde el 12 de diciembre de 1995, estuvo en el comité de vigilancia de esta empresa periodística.
Kissling, de padre suizo y madre austriaca, nació en Limón, y junto a Cecilia Jiménez Lara procreó cinco hijos. En el año 1957 ingresó a Kativo Chemical, empresa que reconstruyó "de las cenizas" cuando el río Reventado arrasó su planta productora en 1963.
Hace unos años, recordó sobre esa tragedia: "Un banquero me recomendó declararnos en quiebra. Eso fue para mí como un chuzazo y por eso decidimos reconstruirnos. Esa tragedia sirvió para podar un montón de cosas innecesarias y levantar una empresa nueva más vigorosa".
En 1967 pasó a la transnacional H.B. Fuller, donde ascendió hasta el puesto máximo de esa compañía a nivel mundial: presidente ejecutivo. Así se convirtió en el segundo latinoamericano en estar a la cabeza de una industria de ese tamaño, ubicada entre las 500 compañías más importantes de Estados Unidos. En 1998 se retiró.
Dolor en Costa Rica
Ayer, el sector empresarial costarricense y el académico lamentaron ayer su partida, pues lo consideraron un líder que hizo más fuertes a las muchas instituciones y empresas por las que pasó.
Las comunidades también están de luto. Este empresario fue el promotor y fundador de la Asociación de Empresas para el Desarrollo.
El empresario privado tiene que contribuir y ayudar a que su comunidad sea próspera para el beneficio de todos, decía Kissling.
El rector del Incae, Roberto Artavia, expresó que la partida de Kissling es un golpe enorme para la institución y que la enfermedad de don Wálter fue tan repentina que no esperaban este desenlace.
Reveló que el Consejo directivo del Instituto había tomado la decisión de que el campus lleve el nombre del empresario, a partir del 1 de febrero. El acuerdo fue tomado el 14 de enero y por unanimidad.
Según Artavia, Don Walter fue un ejemplo para todos en esa institución, pues refleja los valores del INCAE.
En términos de su comportamiento personal y empresarial, añadió, es un modelo intachable de ética y desempeño.
En términos profesionales, lo conoció en 1982, cuando se decidió trasladar el INCAE aquí (estaba en Nicaragua). Ahora, gracias a él, el INCAE es una de las instituciones más importantes a nivel regional.
Su principal cualidad, detalló, fue el liderazgo ejemplar. Es un líder como empresario, como gerente, como fundador de empresas, como líder de las cámaras empresariales.
Hay que recordar, detalló Artavia, que durante los noventas, don Wálter fue líder de una de las 500 empresas más importantes de Estados Unidos (HB Fuller) y ha sido el único latinoamericano en liderar una de esas empresas.
El presidente de la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones de la Empresa Privada, Samuel Yankelewitz, también resaltó el aporte de Kissling.
"Sentó cátedra enfatizó en el sector empresarial, tenía una mente clarísima sobre el quehacer empresarial y la noticia de su muerte me deja totalmente asombrado, pues, para nuestro estándares, era un hombre muy joven. Lamento mucho su partida y Costa Rica pierde uno de los grandes empresarios de todos los tiempos".
Kissling siempre tuvo inquietud por el ámbito empresarial. Recién terminado el colegio, contaba, empezó a vender quesos y cerveza durante el día y a trabajar en un hotel durante la noche.
Trabajo luego como visitador médico, antes de ingresar a Kativo Chemical en 1957.
En todo momento, atribuyó su éxito al gusto por el trabajo.
En mayo de 1999, en una entrevista concedida a La Nación , el empresario aseguró que la excelencia es "tratar de hacer las cosas lo mejor posible desde el principio.