por Mónica Medel
México, 10 sep (EFE).- Factores coyunturales, como la subida de precios de productos agrícolas y el cierre fiscal de corporativos y gobiernos en Estados Unidos y Japón, dispararon la inflación y la caída del peso frente al dólar en México.
Analistas consultados por EFE coincidieron en que ambos fenómenos son "temporales", aunque en el caso de la inflación, a pesar de que en lo que queda de año podría haber "sorpresas" favorables, implicará que no se cumpla la meta oficial de 3 por ciento con un margen de un punto porcentual de variabilidad.
El Banco de México (Central) informó el jueves de que la inflación en agosto subió un 0,62 por ciento y de que la interanual se ubicó en el 4,82 por ciento, lo que ha llevado a los expertos a elevar sus expectativas para este año desde alrededor de un rango del 4,1 al 4,2 hasta un rango de entre el 4,5 y 4,8 por ciento.
"Es cien por ciento seguro que no se cumple la meta", afirmó el analista de BBVA Bancomer Javier Amador.
El experto de Bursamétrica Jaime Ascencio opinó que "hace meses (el mercado) abandonó la idea de que se va a cumplir la meta", ante lo cual al Banco de México sólo le queda "luchar para que no se vaya más allá".
La proyección de inflación de Bursámetrica para este año asciende al 4,79 por ciento, mientras que Bancomer espera que sea del 4,37 por ciento.
El consenso es que el instituto emisor ha hecho lo que tiene que hacer, pero que ya los instrumentos de política económica no son suficientes para hacer frente a la situación.
"Tenemos una limitación estructural como país porque la política monetaria es insuficiente para reducir el nivel de inflación que tenemos", afirmó el analista de Consultores Internacionales Gerardo Mancilla, quien reclamó cambios en la política fiscal.
La mayoría de los analistas consultados coincidió en que la subida de la inflación obedece más a factores internos que externos, como el pago de matrículas escolares al inicio del año y "choques no subyacentes en los precios agrícolas y de energía, que están fuera del rango de acción de la política monetaria".
Pero algunos advirtieron de que el alza paulatina desde mediados de 2003 del componente de mercancías de la inflación subyacente (sin los componentes de mayor volatilidad), y que en agosto llegó a 3,66 por ciento, podría estar viéndose afectada por el tipo de cambio, aunque de manera inicial y "todavía con un impacto moderado".
"Se podría decir que el tipo de cambio empieza a afectar la inflación", dijo Amador.
Aunque el peso ha atravesado este año por varios períodos de volatilidad, a mediados de año se mantenía estable alrededor de 11,4 unidades por dólar.
Pero en las últimas tres semanas inició una nueva etapa de depreciación.
La explicación de esta caída, que podría llevarlo a marcar un nuevo mínimo histórico, es la demanda de dólares de corporativos y gobiernos para hacer frente al servicio de la deuda.
Pero también ha influido en la depreciación el "nerviosismo porque los precios del petróleo no están disminuyendo lo suficiente", y la incertidumbre respecto de "lo que va ha hacer la Reserva Federal de EEUU el próximo 21 de septiembre", sostuvo Ascencio.
Los analistas coincidieron en que en los próximos días el peso podría superar los 11,69 pesos por dólar que registró en mayo pasado, su mínimo histórico.
Sin embargo, aclararon que la subida será temporal y que al cierre del año se ubicará en alrededor de 11,5 unidades por dólar, con un promedio anual de entre 11,35 y 11,46.
Los analistas señalaron que se esperan nuevos ajustes en la política monetaria del Banco de México que eleven las tasas de interés "para contener el incremento de la inflación y favorecer una mayor estabilidad del tipo de cambio".
"Si el Banco de México está esperando la decisión de la FED, el peso podría seguir teniendo pérdidas porque no está apoyado en las tasas de interés y eso le va a seguir pegando, aunque en 2005 se espera cierto nivel de estabilidad", concluyó el analista de Bursamétrica. EFE
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