Berlín, 6 dic (EFE).- El propósito de exportar una planta de plutonio a China ha desatado las críticas contra el Gobierno alemán, al que desde sus propias filas se acusa de incurrir en contradicción con el plan roji-verde de abandono de la energía atómica.
Hace menos de un mes, los coaligados verdes celebraron como un éxito propio la desconexión de la central de Stade, la primera de las 19 plantas atómicas del país que queda fuera de servicio, plasmación de la renuncia a esa fuente de energía.
El plan de cierre progresivo de todas las plantas atómicas del país fue decidido en 1991, en la primera legislatura roji-verde, tras duras negociaciones con la industria del sector.
Ahora, el propósito de exportar a China la planta de plutonio de Hanau (centro de Alemania), difundido esta semana, durante la visita del canciller Gerhard Schroeder a ese país, ha puesto en entredicho la credibilidad del adiós alemán a la energía atómica.
Daniel Cohn-Bendit, eurodiputado verde y cabeza de lista de los ecopacifistas alemanes a las elecciones al Parlamento Europeo de 2004, anunció hoy el propósito de detener esa operación.
"Vemos una posibilidad de impedir ese negocio. Vulnera el embargo de armas de la UE a China, ya que no puede excluirse que la planta vaya a ser utilizada con fines militares", afirmó Cohn-Bendit.
El pronunciamiento del dirigente de los verdes sucede al de la jefa del grupo parlamentario de esa formación, Krista Sager, quien el viernes pidió una reunión de coalición para abordar el tema.
Desde el Partido Socialdemócrata (SPD) de Schroeder, su vicepresidenta y representante del ala izquierda, Andreas Nahles, ha expresado asimismo su desconcierto ante esa operación y advertido que contradice con el espíritu del abandono de la energía nuclear.
"No vamos a ayudar a los chinos a resolver problemas energéticos con el envío de plantas nucleares. ¿Vamos a dedicamos a invertir en energías limpias, en nuestro país, mientras mandamos piezas viejas al extranjero? Eso no está bien", afirma Nahles, en declaraciones al semanario "Focus".
La planta de plutonio de Hanau, propiedad del consorcio Siemens, quedó terminada en 1991 pero nunca entró en funcionamiento, por decisión del Gobierno regional del Estado implicado, Hesse.
La negativa de la correspondiente licencia procedió del entonces responsable de Medio Ambiente de dicho "land", el ahora ministro de Asuntos Exteriores de Schroeder y líder de los verdes, Joschka Fischer.
Desde entonces, Siemens ha buscado fórmulas para dar un rendimiento a una planta que costó 700 millones de euros.
Medios alemanes aseguran que, pese a que los planes salieron a relucir en el curso del viaje del canciller encabezando una delegación de empresarios, Fischer dio el visto bueno a la exportación a China el pasado octubre.
Según parece, el jefe de la diplomacia considera que no existe el peligro de que la planta pueda ser utilizada con fines militares.
Sin embargo, el ministerio de Medio Ambiente, cuyo titular es Jürgen Trittin -correligionario de Fischer-, admite que no puede excluirse tal posibilidad.
A la controversia acerca de la exportación de tecnología nuclear a China se sumó, el viernes, la revelación de que, además de esa operación, el Gobierno de Berlín planea conceder un crédito Hermes, al consorcio franco-alemán Siemens-Framatome, para la construcción en Finlandia de un reactor atómico.
El Parlamento finlandés autorizó en mayo la construcción de un reactor nuclear, por primera vez en Europa occidental después de la catástrofe de Chernóbil (1986).
Schroeder recibirá el martes al primer ministro finlandés, Matti Vanhanen, reunión dentro de la serie de contactos previos entre líderes de la UE ante la cumbre del 12 y 13 de diciembre.
La visita de Vanhanen "no está directamente relacionada" con la eventual concesión del crédito, afirmaron fuentes gubernamentales, pero la reunión ha agrandado las tensiones en la coalición. EFE
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