Londres (AFP). El exdirector ejecutivo de Barclays, Bob Diamond, admitió "errores" y una conducta "reprensible" por parte del banco durante su comparecencia hoy miércoles ante una comisión parlamentaria británica que examina el escándalo de la manipulación de la tasas interbancarias.
"Hubo claramente errores, hubo claramente conductas reprensibles", reconoció el estadounidense ante la comisión del Tesoro de la Cámara de los Comunes al día siguiente de su dimisión. "Estoy afligido, decepcionado y también indignado porque no hay excusa por estas conductas".
Sin embargo, Diamond subrayó que no se puede juzgar a todo el banco por "un grupo de traders que tuvieron una conducta reprensible".
La Autoridad de Servicios Financieros (FSA) se refiere en su informe al menos 14 traders, cifra que Diamond retomó durante su comparecencia.
Diamond, de 60 años, que dimitió con efecto inmediato debido a la "presión exterior", sugirió durante su comparecencia de más de tres horas que durante el fin de semana estaba decidido a permanecer en el cargo de director ejecutivo que ocupaba desde hacía 18 meses.
"Estaba claro para mí el lunes que el respaldo ya no era tan fuerte y tenía que dar este paso", explicó a los diputados de varios partidos.
El escándalo estalló el miércoles de la semana pasada cuando Barclays reveló que iba a pagar el equivalente de 290 millones de libras ($450 millones) para zanjar de manera amistosa la investigación de los reguladores británicos y estadounidenses en un caso de manipulación de las tasas interbancarias británica Líbor y europea Euríbor entre 2005 y 2009.
Estas tasas interbancarias definen el precio al que los bancos se prestan dinero entre ellos, así como -de forma indirecta- los de los créditos a los hogares y las empresas.
Además de Diamond, el escándalo se cobró otras dos víctimas: el presidente de Barclays, Marcus Agius, y el director de operaciones, Jerry del Missier.
Antes de comparecer ante la comisión, el banco reveló una conversación telefónica entre Diamond y uno de los subgobernadores del Banco de Inglaterra (BoE), Paul Tucker, durante la crisis financiera de 2008.
Algunos dirigentes del banco interpretaron al parecer las palabras de Tucker como una incitación a bajar las tasas interbancarias del Líbor.
Interrogado acerca de esta conversación, Diamond dijo que Whitehall (término generalmente empleado para hablar de funcionario de los ministerios) había sido informado de que Barclays tenía el Líbor más alto. “Podían pensar que no nos podíamos financiar y que tendría que nacionalizar el banco", agregó.
Según él, su interpretación de aquella conversación fue que Tucker "sentía que nuestras tasas del Líbor (...) podrían ser más bajas, aunque insistió que no lo interpretó como "una instrucción".
El subgobernador del BoE pidió poder explicarse ante la comisión sobre esta conversación, que suscitó interrogantes sobre el papel en este caso de las autoridades reglamentarias y del antiguo gobierno laborista, en el poder cuando se produjeron los hechos.
Alistair Darling, ministro de Finanzas del gobierno laborista de 2007 a 2010, negó estar al corriente de estas prácticas o haberlas favorecido.
El escándalo debería extenderse a medida que avanza la investigación. Otros bancos, como el Royal Bank of Scotland (RBS) -rescatado durante la crisis- están igualmente implicados en este caso.
Además, las autoridades británicas estudian iniciar un proceso penal contra los banqueros implicados.
El primer ministro británico, que calificó el escándalo bancario de "espantoso y vergonzoso", anunció el lunes pasado una investigación parlamentaria más amplia para llegar al fondo de este asunto.
Los diputados británicos deben pronunciarse el jueves sobre una moción presentada por la oposición laborista para crear una comisión de investigación presidida por un juez similar a la llamada comisión Leveson sobre las prácticas de la prensa a raíz del escándalo de las escuchas telefónicas en el desaparecido News of the World.