Por Jaime Ortega
Sao Paulo, 7 ene (EFE).- Treinta años después de la muerte del ex presidente brasileño Juscelino Kubitschek su mito revive con una serie de televisión y varios libros sobre su legado, en momentos en que el país se prepara para una nueva elección presidencial.
Kubitschek, conocido como el presidente "Bossa Nova" porque su mandato (1956-1961) coincidió con el auge de ese cadencioso ritmo musical brasileño, construyó Brasilia para que fuese la capital del país y aceleró el desarrollo nacional.
Con el lema "50 años en cinco", Kubitschek hizo avanzar al país en apenas un lustro lo que normalmente requeriría medio siglo en materia de infraestructura, lo que generó un sentimiento nacional de entusiasmo y confianza en el futuro, cortado de cuajo tres años después por la dictadura militar que gobernó Brasil de 1964 a 1985.
La vida obra y milagros de ese médico y político de ascendencia checa, nacido en 1902 y fallecido en 1976, son la trama de la serie JK, que el canal de televisión Globo comenzó a transmitir la semana pasada con ocasión de los 50 años de su llegada al poder y de los 30 de su muerte en un misterioso accidente de tránsito.
La serie televisiva ha coincidido con el lanzamiento de numerosos libros sobre el ex presidente, como "JK, el artista de lo imposible", "Brasilia Kubitschek de Oliveira", "JK, cómo nace una estrella", "El joven JK", "JK, el reencuentro con Brasilia", "Juscelino Kubistchek, el presidente Bossa Nova", "Juscelino, una historia de amor" y "El soldado absoluto", entre otros.
Todas esas obras abordan distintas facetas del ex presidente, desde el político emprendedor y conciliador que dio origen a un mito, hasta el hombre sencillo, mujeriego y de eterno buen humor.
Por sus obras y su énfasis en el desarrollo nacional, Kubitschek siempre ha sido considerado una referencia en materia de gobierno, y con el trigésimo aniversario de su muerte y la proximidad de las elecciones presidenciales, se han revivido los debates sobre su proyecto de país.
"No creo en quien no tiene proyectos, no sueña alto. Creo en gente como Juscelino", afirmó recientemente el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien ve en las políticas de desarrollo de Kubitschek un modelo para en caso de que consiga un segundo mandato en las elecciones de octubre próximo.
Los posibles rivales de Lula tampoco esconden su admiración por la figura y el gobierno de Kubitschek, pese a que terminó su mandato acusado de corrupción y, además de obras grandiosas, también dejó al país una abultada deuda y alta inflación, consecuencia del crecimiento económico a cualquier costo.
"Juscelino fue la mejor referencia de presidente exitoso en la sacudida política brasileña", expresó el alcalde de Sao Paulo, José Serra, uno de los posibles rivales de Lula en las próximas presidenciales.
En el escenario político brasileño no existe hoy un aspirante a la presidencia que no se diga identificado con Kubitschek, que además de padre de Brasilia, fue promotor de la industrialización del país y de la construcción de más de 20.000 kilómetros de carreteras asfaltadas y de grandes centrales hidroeléctricas, entre otras obras.
Según analistas políticos, las ideas y el legado de Kubitschek deben salir a flote nuevamente en la próxima campaña electoral, pues todos los candidatos seguramente se declararán continuadores de su obra, principalmente en lo referente al crecimiento económico.
"En la campaña presidencial de este año, todos (los candidatos) van a querer sacar provecho de Kubitschek. Pero nadie puede ser equiparado con él", dijo al semanario Istoé la socióloga María Victoria Benevides, que entre 1974 y 1976 entrevistó varias veces al ex presidente para escribir el libro "El gobierno Kubitschek: desarrollo económico y estabilidad política".
Especialistas consideran que la economía tendrá mucho peso en las próximas presidenciales y en ese campo todos los candidatos tienen mucho que aprender con Kubitschek, puesto que durante los cinco años de su mandato el PIB de Brasil se expandió a un promedio del ocho por ciento anual, en comparación con el 2,2 por ciento del último lustro. EFE
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