Houston (EEUU), 14 ene (EFE).- Dos ex directivos de la compañía Enron, el matrimonio Andrew y Lea Fastow, reconocieron hoy su culpabilidad en cargos relacionados con el escándalo que causó la bancarrota del gigante energético a fin de conseguir una pena reducida.
Andrew Fastow, ex director financiero de Enron, de 42 años, admitió ser culpable de fraude con valores y transferencias de dinero ante el juez federal Kenneth Hoyt.
Las autoridades presentaron un total de 98 cargos contra Fastow, quien gracias a un acuerdo alcanzado con la fiscalía recibirá una sentencia de 10 años de cárcel y colaborará en las investigaciones.
Las autoridades se han incautado además de 29 millones de dólares en activo de los que, según afirma la acusación, se apropió indebidamente.
El juez Hoyt dictaminó que el ex directivo quedara en libertad bajo una fianza de 5 millones de dólares hasta que se dicte sentencia, el 19 de abril próximo.
De haber ido a juicio, Fastow podría haber sido condenado a cadena perpetua por todos los cargos incluidos en la acusación.
También reconoció su culpabilidad su esposa, Lea Fastow, ex tesorera adjunta de Enron, quien estaba acusada de presentar documentos fiscales falsos.
La fiscalía imputó un total de seis cargos contra Lea Fastow, también de 42 años, quien en virtud del acuerdo alcanzado cumplirá una pena de 5 meses de cárcel.
Los fiscales esperan que el arreglo con Fastow abrirá la puerta para inculpar a otros directivos de la empresa que presuntamente estarían implicados en el caso.
El ex presidente de Enron, Ken Lay, y el ex director ejecutivo, Jeff Skilling, reiteraron hoy su inocencia a través de sus abogados.
Enron, que llegó a clasificarse como la séptima mayor compañía de Estados Unidos, presentó la bancarrota en diciembre de 2001, cuando ya era imposible ocultar un escándalo contable que después salpicó a la clase política estadounidense y tuvo repercusiones en otras empresas, en especial la firma contable Arthur Andersen.
Al declarar la quiebra, calculaba tener unos activos de 24.700 millones de dólares y deudas por valor de 13.100 millones, lo que entonces se consideró como el mayor colapso financiero en la historia de EEUU.
Cálculos más recientes mostraron que Enron tiene aproximadamente 20.000 acreedores, a los que debe una suma que se calcula en 67.000 millones de dólares.
La compañía se acogió al Capítulo 11 de la Ley de Bancarrota y presentó su expediente en la corte federal competente, lo que la protegía de cualquier acción legal o de otro tipo por parte de los acreedores mientras acordaba con éstos un plan para el pago de su deuda.
En enero de 2002, Arthur Andersen admitió que empleados suyos destruyeron documentos vinculados a la revisión de las finanzas de Enron, propietaria de plantas generadoras de energía en países como Brasil, Argentina, Colombia, Venezuela, Panamá, España, China, Australia e Italia.
Unos meses después, un tribunal declaró culpable a Arthur Andersen de obstrucción a la justicia, por lo que fue multada con medio millón de dólares.
Un informe divulgado unas semanas después reveló que Enron había ocultado 1.000 millones de dólares en pérdidas entre septiembre de 2000 y septiembre de 2001, período en que sus directivos vendieron acciones de la empresa y obtuvieron beneficios multimillonarios.
El escándalo amenazó tanto a republicanos como demócratas por ser uno de los principales contribuyentes de las campañas electorales de ambos partidos.
La empresa, cuyos problemas costó el empleo a 5.600 trabajadores, presentó en julio pasado un plan de reorganización para salir de la bancarrota.
El 10 de septiembre pasado, el ex tesorero de la empresa, Ben Glisan, se declaró culpable de conspiración para cometer fraude financiero y fue condenado a cinco años de prisión, con lo que se convirtió en el primer ejecutivo de la compañía en ir a la cárcel.EFE
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