Bruselas (AFP). Los responsables europeos creen que el sistema bancario en el Viejo Continente "no está amenazado" por la crisis financiera de Estados Unidos, aunque admiten su preocupación por los problemas para acceder al crédito en momentos en que la recesión sobrevuela Europa.
"Estamos confiados en el hecho de que el sistema bancario europeo no está amenazado por lo que pasa en Estados Unidos", declaró el martes el presidente de la confederación empresarial europea, Ernest-Antoine Sellière, en una conferencia de prensa en Bruselas.
"Si no hubiese crisis financiera, diríamos que la situación económica esta lista para mejorar", continuó, en referencia a la reciente devaluación del euro, la baja de los precios del petróleo y la caída de la inflación.
Pero, "por supuesto estamos obligados a decir que las evoluciones de la crisis financiera son una razón de mostrarse más prudentes", agregó, reconociendo que "habrá dificultades en cuanto a las capacidades de crédito disponibles".
El banco de inversión estadounidense Lehman Brothers se declaró el lunes en bancarrota y Bank of America compró de urgencia a Merrill Lynch, en un dramático nuevo capítulo de la crisis financiera estadounidense que derrumbó a las bolsas mundiales.
Ante esta situacioón, la Reserva Federal estadounidense (Fed), el Banco Central Europeo (BCE), el Banco de Inglaterra (BoE) y el Banco Central suizo inyectaron decenas de miles de millones de dólares en los mercados monetarios tras la caída de estos titanes bancarios bajo el peso del financiamiento masivo de malos préstamos.
Si la crisis de los mercados representa "el riesgo más grande para la coyuntura" económica, el ministro alemán de Finanzas, Peer Steinbruck, dijo esperar que "las consecuencias posibles sean limitadas".
Su homóloga francesa Christine Lagarde también quiso transmitir una imagen de tranquilidad: "Los bancos franceses se ven relativamente poco afectados" por la deblace de Lehman Brothers, indicó.
Lagarde celebró además la decisión de los ministros de Finanzas europeos que decidieron el pasado fin de semana en Niza (sur de Francia) lanzar un programa de ayuda a las pequeñas y medianas empresas enfrentadas a problemas de acceso al crédito.
La decisión es aún más importante teniendo en cuenta que la quiebra de Lehman Brothers provocará un "encarecimiento del crédito en las próximas semanas", estimó Lagarde.
Durante su reunión en Niza, los ministros europeos también avanzaron en su proyecto para reforzar la transparencia y la vigilancia del sector financiero a través de una regulación de las agencias de calificación financiera, a las que se acusa de no haber hecho bien su trabajo.
Según una fuente europea, la situación actual debería conducir además a "acelerar" los esfuerzos en lo que concierne a las obligaciones de reservas de liquidez o de informaciones sobre los riesgos financieros.
"Los europeos deben darse cuenta de que llegó la hora de tener un sistema de supervisión más coordenado", agregó esta fuente.
De su lado, el comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, juzgó el martes como "muy buena" la reacción del BCE de inyectar dinero al sistema bancario.
"Sabemos que las turbulencias financieras no han terminado. Estamos en medio de la crisis", advirtió, instando a la Unión Europea (UE) a "respetar" el Pacto de Estabilidad que fija límites al déficit público de sus Estados miembro.