Aún sin existir físicamente, el euro apunta a catapultar a las economías europeas y hacerlas figurar en el mundo con una mayor presencia en las transacciones comerciales y financieras.
A la medianoche de hoy el Banco Central Europeo habrá fijado el valor de la moneda de los 11 países participantes respecto al euro y ese será su nacimiento.
Sin embargo, será hasta el próximo lunes que comenzarán a realizarse las operaciones bancarias y de negocios, luego de que el fin de semana unos 50.000 técnicos informáticos y empleados de los bancos centrales, los bancos comerciales y otras entidades financieras ajusten los sistemas a la nueva moneda.
Según el comisario europeo de Asuntos Financieros, Yves-Thibault De Silguy, se estima que el euro representará el 30 por ciento del comercio mundial; el dólar se utiliza en el 50 por ciento de las transacciones comerciales y en el 80 por ciento de los negocios financieros en el mundo.
Austria, Bélgica, Irlanda, Italia, Finlandia, Francia, Alemania, Luxemburgo, Holanda, España y Portugal no verán desaparecer sus propias monedas sino que cada una se convertirá en una expresión del euro.
Será en las transacciones bancarias, con cheque y tarjetas de crédito, así como en los negocios financieros, las inversiones y las contabilidades de las grandes empresas europeas que la nueva moneda tendrá su manifestación. Así, por ejemplo, en los mercados bursátiles europeos el próximo 4 de enero desaparecerán las denominaciones de marcos, francos o liras y estas serán reemplazadas por el euro.
Se estima que la nueva moneda valdrá 1,16 dólares. Ayer la Comisión Europea anunció las tasas de conversión entre el euro y las monedas de las once naciones. (Nota adjunta.)
Físicamente será en 2002, dentro de tres años, que el euro se convertirá en el medio de cambio en todos los países de la Unión Económica y Monetaria (UEM) y entonces desaparecerá definitivamente cada moneda local.
Un gran paso
De acuerdo con la agencia AP, "el día E es considerado el mayor paso hacia la unidad europea desde la caída de la Cortina de Hierro y la mayor reorganización financiera del Viejo Continente desde la segunda guerra mundial".
El punto de partida tanto del euro como de la UEM es el Banco Central Europeo (BCE), con sede en Francfort, Alemania, que inició operaciones en el segundo semestre de 1998 y que en este 1999 ejercerá la política monetaria de los 11 países.
El primer paso en esa vía fue la adopción a principios de diciembre de una única tasa de interés, del 3 por ciento.
Wim Duisenberg, presidente del BCE, anunció el miércoles pasado que el crecimiento económico oscilará entre 2,25 y 2,50 por ciento en 1999 en los países de la zona euro y que se prevé una aceleración en el año 2000. El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta para 1999 un crecimiento mundial del 2,2 por ciento.
El holandés insistió que esos países deben aprovechar el impulso de 1999 para profundizar las reformas que reduzcan el déficit fiscal. El equilibrio presupuestario es un compromiso de los once países.
El arranque de la moneda única se da en un contexto de baja inflación; el índice cayo a un 0,9 por ciento en noviembre, frente a 1 por ciento en octubre.
La mayor debilidad que muestra la zona euro es su alto desempleo, del 11,5 por ciento. En materia comercial, representa el 20 por ciento de las exportaciones mundial, frente al 16 por ciento de Estados Unidos y el 7 por ciento de Japón.