
El Banco Mundial (BM) prevé una reducción en el crecimiento de la economía de Costa Rica durante 2026.
El organismo multilateral presentó este miércoles 8 de abril el Panorama económico de América Latina y el Caribe. Las previsiones apuntan a un crecimiento del 3,6% del producto interno bruto (PIB), dato incluso menor a las proyecciones del Banco Central de Costa Rica (BCCR) del 3,8%.
Sin embargo, el informe destaca que el crecimiento de Centroamérica sigue siendo robusto en países como Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras, lo que refleja una combinación de remesas, exportaciones de servicios y una creciente integración en las cadenas de valor regionales.
El BM señala que Costa Rica, en particular, sigue beneficiándose de servicios de alto valor, dispositivos médicos e inversiones relacionadas con el nearshoring.
También señala la apertura externa que están aplicando Costa Rica, Perú y Colombia, que han construido redes amplias con los principales socios mundiales para asegurar acceso y reglas predecibles.
Destacan atracción de IED
Por otro lado, el informe hace referencia a transformación de Costa Rica en un destino de alto valor para la inversión extranjera directa (IED), indicando que se basó en desarrollos institucionales que precedieron durante mucho tiempo a la llegada de las empresas multinacionales.
“A diferencia de muchos países de América Latina y el Caribe (ALC) que experimentaron una ‘década perdida’, Costa Rica se embarcó en un camino distinto al combinar políticas de estabilización con una estrategia de desarrollo orientada al exterior centrada en atraer IED. Un punto de inflexión clave en la estrategia de desarrollo de Costa Rica se produjo con la creación de la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (Cinde) en 1982″, se indica en el estudio.
Asimismo indica que Costa Rica mejoró su capital humano para atraer IED y continuó respondiendo activamente a las demandas de habilidades creadas por las empresas multinacionales, en particular Intel.
“La capacitación intensiva a nivel de las empresas y la movilidad laboral generaron efectos secundarios en materia de habilidades en toda la economía, lo que permitió a Costa Rica pasar del ensamblaje a actividades más intensivas en conocimiento”, concluye el documento.
