Don Marco Antonio Quirós Gutiérrez es uno de esos personajes que garantiza una sonrisa a quienes visitan su módulo comercial en el Mercado Óscar Kooper D., en Ciudad Quesada.
Tiene 71 años, pero su picardía y buen humor hacen que nadie se detenga demasiado a calcular su edad.
Toda su vida ha estado ligada al comercio de frutas, verduras, legumbres y otros productos, un negocio que heredó de su “tata”. El puesto, conocido como La Providencia, lo fundó su padre, Carlos Quirós, y hoy es uno de los más reconocidos del mercado.
“Desde teta estoy acá; empezamos en el mercado viejo, tenemos 80 años de fundados”, asegura.
Aunque ya está pensionado, no oculta el gusto que le produce trabajar de lunes a sábado, desde las 5:00 a. m. hasta las 6:00 p. m.
“Es lindísimo”, responde con una sonrisa.
Dice que mantiene una relación muy cercana con sus clientes. A muchos los conoce desde hace años, sabe parte de sus historias y, cuando puede, también les brinda apoyo.
Proviene de una familia de 11 hermanos. Su madre, Antonia Gutiérrez, era originaria de Naranjo, mientras que su padre, don Carlos, nació en Zarcero. La pareja se casó en 1947 y un año después comenzó el negocio familiar en el antiguo mercado de Ciudad Quesada.
“Mi tata nos enseñó la agricultura, la ganadería y el comercio”, dice con orgullo.
Recuerda que, después de cada jornada, su padre llegaba a la casa alrededor de las 7:00 p. m. y revisaba los cuadernos escolares de sus hijos.
“Mi tata llegó hasta primer grado, pero leía demasiado. Él fue amigo de varios presidentes de Costa Rica”, relata.
También menciona que, por tradición familiar, se identifica con la Unidad Social Cristiana, “de Mario Echandi”.
“Viera que somos muy conocidos en la zona”, comenta con cierta timidez.
Don Marco compra personalmente toda la mercadería que vende en el mercado.
“Yo voy donde los parceleros en la zona sancarleña”, explica.
Deportista
Además de su gusto por el fútbol, don Marco recuerda con entusiasmo su etapa como atleta, cuando practicaba maratón, una disciplina de 42 kilómetros.
“La Universidad de Heredia (UNA) me iba a becar. Llegó un telegrama a la casa; estábamos tomando café, se lo enseñé a mi tata, se puso medio a llorar y me dijo: ‘no, quédese, yo le regalo el negocio’”, rememora.
Cuenta que entrenaba corriendo desde Ciudad Quesada hasta Naranjo, un recorrido de unos 45 kilómetros.
Parte de su estilo consiste en bromear con los clientes. Incluso simula llamadas por teléfono para inventar historias y sorprenderlos.
“Vieras que me acabo de comprar el Volcán Arenal, porque por ahí tenía 30.000 hectáreas. Tengo una demanda del ICE porque mi ganado, cada uno de 2.000 kilos, baja a tomar agua a la presa El Arenal y la está secando”, cuenta como ejemplo.
Así rompe el hielo con quienes llegan al puesto. Algunos reaccionan con incredulidad, otros siguen la conversación y muchos terminan soltando una carcajada.
Don Marco también recuerda que el exministro Jorge Rodríguez Quirós contó alguna vez en público que su padre, don Carlos, que era su tío, le regaló un par de zapatos cuando era niño. Rodríguez es su primo hermano.
Hoy se siente satisfecho al saber que el negocio familiar seguirá adelante. Su hijo Manuel Antonio continuará con el legado de La Providencia, que ya suma tres generaciones en el mercado de Ciudad Quesada.
