16 marzo, 2007
 Zila Dávila estudia en el taller de autotrónica del INA en Alajuela. Esa institución espera modernizar sus centros de estudio este año. | ALBERT MARÍN
Zila Dávila estudia en el taller de autotrónica del INA en Alajuela. Esa institución espera modernizar sus centros de estudio este año. | ALBERT MARÍN

El sector privado pidió ayer al Gobierno modernizar y reestructurar los cursos que imparte el Instituto Nacional Aprendizaje (INA) y adecuarlos a las necesidades actuales de las empresas.

Los empresarios instan a universalizar la enseñanza del inglés y de la informática, así como mejorar las capacidades matemáticas de los estudiantes.

La Unión de Cámaras y Asociaciones de la Empresa Privada (Uccaep) reveló ayer el estudio “Recurso humano: factor de éxito para el siglo XXI”.

La Uccaep entregó ayer el estudio al presidente de la República, Óscar Arias, en el II Congreso Nacional de la Empresa Privada.

El objetivo de la investigación era conocer las necesidades de capacitación y formación de los trabajadores en tres de los sectores más dinámicos: industria alimentaria, turismo y construcción.

En turismo hay un deficiente nivel de inglés y falta personal que sepa de ecoturismo.

En la industria hay escasez de electricistas y electromecánicos y, según el texto, “hay insatisfacción generalizada” con el INA.

También se dan dificultades para conseguir operarios de maquinaria y equipo pesado, maestros de obras y obreros especializados.

Separados. Rafael Carrillo, presidente de la Uccaep, dijo que el estudio evidenció una separación entre las necesidades del sector empresarial y la preparación en el INA.

Carrillo también criticó la enseñanza de los colegios técnicos y las universidades, y advirtió que ese alejamiento provoca que muchas personas no encuentren empleo y las empresas no contraten, o capaciten de manera interna.

Según el estudio, el 47% de los 400 empresarios consultados desconocen los servicios de capacitación que imparte el INA.

El empresario recordó que cerca del 40% del presupuesto anual del INA, que este año es de ¢39.000 millones, lo aportan las empresas.

Por eso Carrillo lamentó que en el 2006 no se utilizara el 24% de los recursos disponibles.

La Nación informó el mes pasado de que el INA tiene unos cinco años –desde comienzos de la administración Pacheco 2002-2006– de no invertir en equipo.

Además, la institución acumula un superávit de ¢36.000 millones, recursos que se amontonaron principalmente por falta de inversiones y recorte de personal.

Propuestas. La Unión de Cámaras propuso enviar instructores a las empresas y ampliar los horarios de clases a fines de semana.

Carlos Sequeira, presidente ejecutivo del INA, reconoció y compartió las críticas de los empresarios y afirmó que la institución impulsa varias reformas para mejorar y adecuar la formación.

Sequeira dijo que, por ejemplo, se flexibilizarán los requisitos para estudiar, ya que en la mayoría de los casos se pide bachillerato o tercer año de colegio.

También esperan ampliar los horarios en algunas sedes regionales. “Hemos fallado en ejecución y divulgación; invité a la Uccaep a conocer lo que hacemos, aún no han confirmado, pero estoy seguro de que juntos podremos lograr cambios en la oferta laboral”, dijo.