Nueva York . El venezolano Claudio Osorio, presidente de CHS Electronics Inc., de Miami, viajó a Asia en noviembre y descubrió una "gran oportunidad" entre los escombros de los derruidos imperios financieros asiáticos.
Osorio, de 39 años, quien ayudó a fundar la mayorista de electrónica CHS Electronics a mediados de la década del 80, dijo que los precios de algunas compañías se volvieron tan baratos cuando reventó la burbuja económica asiática que su compra se volvió extremadamente atractiva.
Con ingresos de unos $4.700 millones, la firma CHS distribuye microcomputadoras y productos de software a más de 100.000 revendedores en 39 países de Europa, América Latina, Asia y Africa.
"Ahora nada nos detiene. Vamos al máximo", sostuvo Osorio refiriéndose al interés de su compañía en Asia.
"En algunos casos las compañías asiáticas han estado muy sobrevaluadas en el pasado. Los acontecimientos recientes en la región están corrigiendo eso, creando oportunidades excelentes en cuanto a precios."
Mientras los titulares advierten de los reveses que sufren los exportadores estadounidenses por la crisis regional de Asia, gran número de empresas norteamericanas, grandes y pequeñas, y de rubros que van de firmas aseguradoras y energéticas a hoteles, ven oportunidades a largo plazo donde otros temen un riesgo.
De primeros
Corea del Sur, China, Australia, Malasia y Tailandia encabezan la lista de los países más atractivos, mientras que Indonesia es vista como intocable por ahora dada su inestabilidad política, según economistas, fuentes industriales y ejecutivos corporativos.
Las monedas más débiles y los deprimidos precios de los activos aumentan el atractivo que tiene para las empresas estadounidenses ambiciosas el conquistar un puesto en los mercados locales y beneficiarse de cualquier recuperación económica en la región.
Según Robert Aliber, catedrático de economía y finanzas en la Universidad de Chicago, quien viajó a Asia en diciembre, la mayoría de los países relajarán sus normas de control extranjero ante su gran sed de efectivo, situación inversa a la de hace pocos años.
"Los activos se venden a precios de ganga y esto es de especial importancia para firmas orientadas hacia la exportación, pero también es cierto para firmas como las energéticas", dijo Aliber.
Cuando se trata de los rubros de electrónica, juguetes, recursos naturales y manufactura liviana, Aliber incluso comparó las oportunidades con las que había en Europa después de la Primera Guerra Mundial, cuando los inversionistas estadounidenses adquirieron compañías a precios "de sótano".
Ocupan gringos
"En cierta manera, los asiáticos trataron de mantener a los gringos afuera mientras creían que tenían efectivo. Ahora tienen menos efectivo, así que necesitan a los gringos", manifestó Aliber.
"Para muchas compañías, este es, simplemente, un momento maravilloso para ingresar."
Una empresa energética que expandió sus horizontes en Asia es American Electric Power Co. Inc., de Columbus, Ohio. Una de las principales de Estados Unidos, suministra electricidad a 2,9 millones de clientes en siete estados del país.
Su subsidiaria, AEP Resources, anunció esta semana que inauguró una oficina en Singapur a fin de explorar adquisiciones y alianzas, inicialmente en Australia, China, India, Indonesia, Filipinas y Tailandia.
El presidente de la unidad, Donald Clements, dijo que AEP ha modificado su estrategia en Asia ante los recientes cambios en el panorama económico, pero que igual ha identificado varios países que se destacan como ricos en oportunidades.
AEP, cuyos ingresos anuales rondan los $6.000 millones, ya está construyendo una central en China.
"Todavía mantenemos una actitud muy positiva y obviamente también seguimos cautelosos vigilando lo que pasa en cuanto a los temas económicos, pero uno tiene que meterse en estas cosas a largo plazo y no se puede reaccionar sobre un período de seis a 12 meses", dijo. "Creo que es un oportunidad tremenda."