Por Paco G. Paz
Nueva York, 20 mar (EFE).- El atentado ocurrido en Madrid disparó esta semana el nerviosismo y la volatilidad de la bolsa de Wall Street que, pese a los buenos indicadores económicos, no pudo evitar entrar en pérdidas.
Desde los atentados del 11 de septiembre del 2001, los mercados financieros neoyorquinos son especialmente sensibles a los ataques terroristas, especialmente a los cometidos por la organización Al Qaida.
Situaciones como la vivida hace unos días en Madrid recuerdan a los inversores que la organización terrorista sigue viva y con capacidad en cualquier ciudad del mundo, lo que perjudica al turismo, la actividad económica, y en consecuencia, a las bolsas.
Por ello, conforme cobraba más credibilidad que Al Qaida estaba detrás de los ataques de Madrid, la caída de las acciones se iba haciendo más pronunciada, como revela el retroceso de 137 puntos que experimentó el índice Dow Jones el pasado lunes.
Sin embargo, como suele suceder en estos casos, el desplome hizo que muchos valores se volvieran auténticas "gangas", por lo que los inversores se lanzaron a comprar y provocaron en los dos días siguientes subidas de casi 200 puntos del Dow Jones.
Esta volatilidad aumentó además al final de la semana, coincidiendo con el vencimiento de los contratos trimestrales del mercado de futuros, y con la operación militar desplegada en la frontera entre Afganistán y Pakistán para tratar de localizar al "número dos" de Al Qaida, Ayman Al-Zawahiri.
Con todo ello, el índice Dow Jones de Industriales, el más importante del mercado, se dejó durante la semana un 0,5 por ciento, con lo acumula en lo que va de año un retroceso del 2,55 por ciento.
En el caso del tecnológico Nasdaq, el retroceso anual es mayor, un 3,31 por ciento, después de haber perdido un 2,33 por ciento durante la semana.
El Nasdaq se vio perjudicado, entre otros factores, por el fracaso de las negociaciones que Microsoft mantenía con la Unión Europea para tratar de llegar a un acuerdo sobre la acusación de abuso de posición dominante que pesa sobre el gigante tecnológico.
El S&P 500, para muchos analistas el mejor barómetro del comportamiento de la bolsa, entró en pérdidas anuales a última hora del viernes, con lo que actualmente se encuentra un 0,19 por ciento por debajo de principios de año.
Con la vista puesta en el terrorismo internacional, la bolsa dejó de lado las referencias económicas que se produjeron durante la semana, y que en otra situación hubieran supuesto un motivo de alivio para los mercados.
Una de las principales referencias de la semana fue la reunión del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal, que decidió finalmente mantener los tipos de interés en el 1 por ciento, el nivel más bajo desde 1958.
La Reserva Federal, corroborando lo que esperaba el mercado, dijo además que seguirá "paciente" antes de hacer ajustes en los tipos de interés, y descartó la existencia de preocupaciones inflacionarias en Estados Unidos.
Además, la Reserva Federal informó el pasado lunes que la producción industrial en EEUU aumentó un 0,7 por ciento en febrero, lo que supone una buena señal de recuperación económica.
Ese incremento fue el quinto alcanzado en los últimos seis meses, lo que muestra que la recuperación del sector manufacturero en EEUU está cobrando fuerza.
Otra noticia positiva fue el anuncio de que el número de estadounidenses que han solicitado los beneficios del seguro de desempleo la semana anterior cayeron y se colocaron en su menor nivel en tres años.
Las cifras sorprendieron de manera positiva a los analistas, que esperaban un ligero aumento de las peticiones.
Este resultado supuso un buen augurio de una posible reactivación del mercado laboral, que permanece estancado a pesar del crecimiento económico del país. EFE
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