Londres, 7 abr (EFE).- El fabricante automovilístico GM Rover se ha declarado en bancarrota, tras fracasar unas negociaciones con una empresa china, que eran cruciales para su supervivencia, anunció hoy la ministra británica de Comercio e Industria, Patricia Hewitt.
El grupo británico, cuya insolvencia hace peligrar miles de empleos, ha sido puesto bajo Administración pública, explicó la ministra en una rueda de prensa.
"Esta noche -dijo Hewitt-, GM Rover ha anunciado que su consejo ha decidido llamar a los administradores. Este es un devastador golpe para todos los involucrados: los trabajadores y sus familias; los suministradores de la compañía y el resto de la comunidad".
La compañía mantenía intensas negociaciones para forjar una alianza con el grupo chino Shanghai Automotive Industry Corporation (SAIC), de propiedad estatal, toda vez que el Gobierno británico estudiaba la posibilidad de conceder al GM Rover un préstamo de unos 145 millones de euros (186,3 millones de dólares) para garantizar la operación.
Sin embargo, "SAIC dejó claro, al final, que no estaban seguros sobre la futura solvencia de GM Rover y, por tanto, no había ninguna perspectiva razonable de acuerdo", declaró la titular de Comercio e Industria.
"El Gobierno -continuó- estaba preparado para aportar ayuda financiera de hasta 100 millones de libras (unos 145 millones de euros ó 186,3 millones de dólares), pero, sin acuerdo, no había posibilidad de canalizar el préstamo".
Según la ministra, SAIC "indicó que el aporte de un préstamo financiero no hubiera resuelto sus preocupaciones".
"El Gobierno y los sindicatos trabajarán con el administrador y con todos los implicados para garantizar el futuro de la fabricación de vehículos" en la planta de la empresa británica en Longbridge, en Birmingham (centro de Inglaterra).
La confirmación de la insolvencia de pagos se conoció después de que GM Rover suspendiera "temporalmente" la producción en su Longbridge, donde trabajan 6.000 empleados, por la falta de suministro de componentes.
"Dada la cantidad de información negativa aparecida en los medios esta semana, no es sorprendente que hayamos sufrido un pocos problemas aislados de abastecimiento de componentes. Por eso, hemos suspendido la producción temporalmente", afirmó el grupo.
Pese al parón, los trabajadores permanecieron "ocupados" en la planta, donde habitualmente se construyen algunos modelos como los Rover 25, 45 y 75, así como los coches deportivos de la marca MG.
La suspensión de la producción ocurrió mientras seguían las negociaciones de MG Rover y SIAC para crear una empresa de riesgo compartido, que, por un lado, sirviera al grupo chino para entrar en Europa y, por otro, salvaguardase el futuro del grupo británico.
SIAC, según los medios británicos, podía llegar a invertir hasta 1.450 millones de euros (1.863 millones de dólares) en MG Rover, que no levanta cabeza desde 2000, cuando el fabricante automovilístico alemán BMW vendió ese grupo al consorcio Phoenix, formado por empresarios ingleses. EFE
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